LLEI D'ART 4
87 arquitecto Norman Foster, que ocupa el espacio dejado hace ahora unos diez años por la British Library (o Bi- blioteca Nacional Británica, una de las más importantes del mundo, trasladada a Euston Road) y que se conoce con el nombre de Great Court (Gran Atrio) de la reina Isabel II. La magnitud del museo dificulta la claridad de la visita, pese a la estructurada distribución geográfica e históri- ca de las diferentes colecciones ubicadas en las dife- rentes galerías a través de las que queda arteriado el edificio. En dirección sur, ubicada en la plaza de Trafalgar, junto a la columna de Nelson, nos encontramos con la Natio- nal Gallery, un impresionante museo neoclásico, abier- to en 1838, que alberga una de las colecciones más completas de pinturas de Europa Occidental del siglo XIII al siglo XIX. La colección está dividida en cuatro grandes bloques que exponen obras desde la Edad Media hasta princi- pios del siglo XX. El ala Sainsbury por ejemplo, ocupa ella sola un edificio, que abarca el primero de los perío- dos (desde 1250 hasta 1500), y es el refugio de grandes obras del Renacimiento, con un sendero temático que abarca desde el Duecento hasta Piero della Francesca. Obras de Leonardo da Vinci, Boticelli y Rafael compiten en belleza, dentro de un contexto que recrea con indu- dable maestría el original, salpicado de detalles propios de los antiguos palacios florentinos. A través de un pasadizo se accede nuevamente al edifi- cio principal, donde nos encontramos de bruces con los grandes maestros del siglo XVI, en una sección inmen- sa, estratégicamente distribuida, que nos muestra una visión panorámica de las grandes creaciones europeas, con gran devoción por la pintura veneciana, cuyos ex- ponentes más manieristas nos conducen hábilmente hacia la tercera de las secciones a visitar, la que abarca National Gallery, en la plaza Trafalgar. el siglo XVII y que, ubicada en la zona norte del mu- seo, recopila pinturas de Velázquez, Zurbarán, Rubens, Rembrandt y Murillo, sin olvidar al glorioso retratista fla- menco, Van Dyck. Desde aquí, accedemos a la última de las cuatro grandes secciones, donde degustaremos a los impresionistas y las obras de los británicos Turner y Gainsborough, entre otros tesoros. Justo detrás de la National Gallery, en la plaza San Martin, se encuentra la National Portrait Gallery, fun- dada dieciocho años después, aunque no trasladada a su actual ubicación hasta 1896. Ubicada en un edi- ficio neo-renacentista, que ha venido siendo constan- temente ampliado para poder dar alojo a su cuantiosa colección de retratos y documentos relativos a algunos de lospersonajeshistóricosmás relevantes, nose limitaa exponer retratos de personajes relevantes ya fallecidos, sino que alberga interesantes obras de figuras aún vivas. Desde allí, y pasando previamente por Picadilly Circus, llegamos a la sede de la Royal Academy of Arts, en Burlington House, una prestigiosa institución artística educativa que alberga, cada verano, una de las exposi- ciones temporales de mayor repercusión de Gran Bre- taña, la Summer Exhibition. En dirección a Regent’s Park (donde, por cierto, se ha- lla ubicado el zoológico de Londres que, aunque escape al objetivo de este itinerario artístico, merece ser visita- National Portrait Gallery, en la plaza San Martin. Courtauld Gallery, en Sommerset House. La colección que alberga la Courtauld Gallery es el resultado de una serie de donaciones extraordinarias por parte de algunos de los mayores y más prestigiosos coleccionistas del mundo de obras de arte de los siglos XIX y XX, de entre los que cabe resaltar a Samuel Courtauld y al conde Antoine Seilern. Ello ha contribuido a la creación de una colección de gran calidad, que ha sabido mantener gran parte de su carácter original.
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