LLEI D'ART 4
9 Palau Gomis, palacio del siglo XVIII ubicado en el cruce de las calles Montcada, Princesa y Barra de Ferro, en Barcelona, futura sede del MEAM. modo, existen magníficas obras de arte que, de otro modo no hubieran sido creadas. El concurso, genera creatividad. Antiguamente eran las bienales de arte las que desempe- ñaban esta función. P: Como dice Fernando Savater, un ensayo es la opción de un escritor cuando se enfrenta a un tema cuya magni- tud y complejidad le desborda. Cuando das un paso hacia lo que no sabes es cuando empiezas a ensayar. En algu- nos de sus primeros ensayos, concretamente me refiero a “Artistas o Filisteos”, ya esboza contenidos completamen- te contrarios a las tendencias artísticas del momento. Esa filosofía reivindicativa del arte figurativo le ha conducido hasta la creación de una Fundación, e incluso de un museo de arte moderno donde mostrar al público que, además del “pseudoarte” que respaldan gran parte de las instituciones y organismos públicos, a expensas de crear personajes surgidos de la nada, más mediáticos que creadores, siem- pre ha existido una trastienda donde grandes talentosos no han dejado nunca de crear magníficas obras de arte, aunque desde la penuria. Un arte que hable por sí mismo, desprovisto de todo argu- mento rebuscado que pretenda añadir un valor a algo que no lo tiene. La mayor parte de los personajillos venerados y proclamados a base de subvenciones y favoritismos inex- plicables, carecen de formación académica. ¿Cree que una enseñanza reglada, un sistema objetivo de capacita- ción artística, o incluso una mayor implicación por parte de las academías y centros oficiales de enseñanza artística, contribuiría a decantar el turbio caldo en el que conviven mediocres y talentosos? R: La enseñanza es fundamental. Aunque parezca menti- ra, en los últimos 30 ó 40 años se ha prohibido hacer arte figurativo. También aquí se imponía el abstracto. Se ha castigado la figuración. Es un hecho lamentable. El arte, gracias a dios, no depende de profesores de segunda lí- nea. Es por ello que no creo mucho en el academicismo. El artista nace artista. Establecer unas reglas básicas se ha intentado hacer, sin éxito. Es básica una formación técni- ca, pero no necesariamente reglada a nivel académico. Lo que el artista debe tener es camino para realizar su obra. El problema es que ese camino ha sido cortado muchas veces y eso sí que coarta la libertad de expresión. Por ejemplo, el llamado “arte transgresor” pudo ser nove- dad hace treinta años. Ahora, ya no llama la atención ni atrae a nadie. La gran preocupación de la época moderna es que el público se siente desafectado. Ya no le interesa el arte, ni la política. Es por eso que todo aquel amante del buen arte se refugia en el pasado. A quien le interesa la buena política, prefiere a Napoleón. La gente se margi- na del arte. Como no le entusiasma, simplemente deja de interesarle. El arte demostrará su valor cuando vuelva a interesar al público. Con la arquitectura es lo mismo. Debe- mos conseguir que la arquitectura interese. La gente sigue acudiendo a visitar La Sagrada Familia. Sin embargo, se abre un centro de arte contemporáneo y está vacío. Se ha de hacer un centro donde la gente vaya. En Madrid, la Fundación Mapfre hace exposiciones de arte moderno bueno y hay colas gigantescas. La gente sigue alimentándose del pasado porque no hay creadores actua- les con el suficiente magnetismo. Es el artista el culpable de la desafección del público. P: Su pasión por el arte se deja ver en todo lo que toca. Sus edificios parecen estar todos impregnados de esa esencia de infinitos matices que les confiere un porte ele- gante, pulcro y ordenado hasta en el más mínimo detalle. El desempeño profesional de algunos arquitectos o inge- nieros, a los que personalmente considero unos visiona- rios de un concepto estético renacentista y esplendoroso, conjuga técnica y arte. ¿Es la arquitectura un arte perdido?
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