LLEI D'ART 5

21 “Estudio del retrato de Papa Inocencio X de Velázquez”, 1953. Francis Bacon. Museo Des Moines Art Center. Iowa, Estados Unidos. enfermedad y la obsesión entre las que tuvo que transcurrir par- te de su infancia marcaron ra- dicalmente su obra, poseedora de una ansiedad mórbida. El caso de Carlo Zinelli, un en- fermo esquizofrénico que pasó gran parte de su existencia recluido en hospitales psiquiá- tricos, aportó valiosa informa- ción para ahondar en el cono- cimiento de lo que actualmente se denomina psicopatología de la expresión, centrada en la im- portancia de las vías de comu- nicación no verbal. De hecho, parece demostrado el hecho de que la creación de una persona mentalmente enferma pueda orientar sobre su pronóstico, tanto a corto como a medio pla- zo, ya que su pintura, adopta matices más o menos dramáti- cos. De la interpretación de su obra se deduce que una de las más marcadas singularidades que se aprecian en la pintura de un esquizofrénico es la bús- queda obsesiva de proporcio- nar un sentido constructivista a casi todo. Existen estudios que argu- mentan que el lógico proceso de desinhibición cerebral que acarrean ciertos tipos de lesio- nes, puede incentivar e incluso potenciar la creatividad. De he- cho, es de sobras conocido el hábito, por parte de muchos ar- tistas, de ingerir determinados estupefacientes activadores o desactivadores de distintas funciones o circuitos ce- rebrales. Parece que la creatividad encuentra formas de expre- sión superior desde el desasosiego, la turbación o la exaltación, que desde la calma y la relajación. Curio- samente, aunque la psicosis parece facilitar en sus ini- cios la creatividad artística, una vez instaurada, la ca- lidad de la producción decae. A pesar de ello, existen auténticas colecciones de arte psicopatológico donde estudiosos de todas las ramas acuden a satisfacer su curiosidad o incluso a buscar respuestas. Uno de los trastornos más relacionados con la pintura es, sin duda alguna, la depresión. La fase depresiva de un trastorno bipolar conlleva introspección, sufrimiento y distanciamiento, condiciones todas ellas tendentes a un estado superior de percepción, tanto psíquica como emocional. El mito del artista maldito Ir en contra de lo establecido, vivir fuera de todo siste- ma o convencionalismo ya son de por sí atributos pro- pios del artista, de condición marcadamente bohemia y eremita, pero tales rasgos pueden perfectamente en- cubrir serios trastornos de personalidad. Andy Warhol, por ejemplo, era una persona hipocondríaca, tímida e insegura, cargada de complejos, y con una conducta sexual patológica y contradictoria. La propia y frecuen-

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