LLEI D'ART 5

las diferentes imágenes que recrea la luz -fugitiva y huidiza-, en su ciclo, aplicando una suerte de “sordi- na óptica” al vigor cromático preponderante, consi- guiendo de este modo una gama tal de matices, que el efecto final se dulcifica, adquiriendo un aspecto mucho más liviano. Revello de Toro, que entre las más de dos mil qui- nientas obras realizadas, -aproximadamente seis- cientas de las cuales son retratos-, ha inmortalizado a una selecta y nutrida parte de la sociedad espa- ñola, nos habla de la esencia del retrato, de cómo busca desvelar los secretos a través de una mirada, o de esos múltiples y a veces casi imperceptibles gestos que asoman al rostro del retratado, y cuyo descubrimiento implica, para el artista, el preludio de una entrega. Es quizás ese don lo que confie- re al pintor esa rara habilidad de conseguir que sus retratos, no sólo sean hermosos, sino que también muestren un asombroso parecido con el personaje retratado. Es cada personaje, en toda su singulari- dad, un nuevo reto, un compromiso, una búsqueda, y un hallazgo. Fiel a su personal e intransferible estilo, -nunca se dejó llevar por nada que no fuera su propio instinto-, empuñando el escudo de la convicción, y trabajan- do incansablemente en esa gentil, elegante y sobria línea lírica que bien pudiera encuadrar dentro de la antítesis de la extravagancia, Revello de Toro es,

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