LLEI D'ART 5

LLEI D’ART 32 Su estudio-taller es entrañable, como también lo es la persona de Miguel Echarri, su secretario, amigo y con- fidente desde hace cuarenta años. Discreto y afable, aparece al final de la entrevista, atento y conversador, buscando departir un momento más de entre tantos que hayan podido existir a lo largo de tan dilatada tra- yectoria conjunta. Ambos se miran con complicidad y cariño. Son muchas las vivencias compartidas. Félix contempla a Miguel mientras éste nos comenta algún detalle, y su mirada muestra tanto interés en sus pala- bras como si acabasen de conocerse. Miguel, a su vez, es pura devoción. “El erotismo en mí, como pintor, es un reves- timiento con una carga de atractivo sexual. En pintura viene a ser como el aderezo de un buen plato. La belleza invi- ta, atrae, sugiere, y comunica; es sensual” F. Revello de Toro En el centro de la sala donde char- lamos, un caballete sostiene un retrato de Miguel, aunque algunos años más joven. Tras el cuadro, el retrato de una mujer increíblemente bella desafía al extraño con su sola presencia: se trata de su primera esposa, Chini. Un aura de intan- gibilidad y sublimidad inunda casi todos sus retratos femeninos, dotados de una ternura en su pincelada que los hace tan característicos, quizá porque evocan sin decir, hurgando en lo más recóndito de ese instinto estético que se supone que todo ser hu- mano debería custodiar. Resulta paradójico disfrutar de tanta sencillez entre tamaño esplendor. Vanidades sa- tisfechas, misterios nunca desvelados, ambiciones por alcanzar o historias que nunca verán la luz, cuelgan de las paredes del estudio, como fotografías en el espejo de un tocador, contemplando el paso del tiempo, siendo contempladas por el visitante pasajero o, una vez más, por el propio pintor que un día supo materializarlas, ex- trayendo su esencia y dejándola atrapada en el lienzo. L. Noriega

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