LLEI D'ART 5
39 Auténtico genio de la publicidad, Napoleón supo valerse del arte para ilustrar los mayores eventos que tuvieron lugar bajo su reinado, imponiendo de este modo la ima- gen de su poder absoluto a todo el mundo. El régimen imperial fue el primer mecenas de artistas, quienes eran encargados de glorificar su persona, conmemorar las victorias de los ejércitos napoleónicos o celebrar las grandes obras civiles. Este intervencionismo fue ejerci- do a través de la persona de Dominique Vivant Denon, más conocido con el apelativo de «el ojo de Napoleón», que fue director del museo del Louvre y se encargó de todos los aspectos relativos a la vida artística. Jacques Louis David, auténtico líder del neoclasicismo, fue uno de esos artistas oficiales. Nombrado «primer pintor» en 1804, recibió importantes encargos como por ejemplo el de la Investidura del Emperador Napoleón y coronación de la emperatriz Josefina en la iglesia de Notre-Dame de Paris , 2 de diciembre de 1804 (museo del Louvre). David formó en su taller a toda una generación de pin- tores que, para algunos, constituyeron el anuncio del romanticismo. Todos trabajaron para el régimen impe- rial: Gérard, Girodet, Ingres y, sobre todo, Jean-Antoine Gros, auténtico chantre de la epopeya, quien realizó dos de las mejores obras maestras que pueden hoy en día contemplarse en el Museo del Louvre: Los Apesta- dos de Jaffa , en 1804, encargo cuya finalidad no era otra que la de acallar los rumores que acusaban a Bo- naparte de haber envenenado a los soldados franceses enfermos de peste durante la campaña de Siria, y Na- poleón visitando el campo de batalla de Eylau , el 9 de febrero de 1807, donde el artista muestra a un Empera- dor de aspecto profundamente compasivo ante la visión de los cadáveres que yacen por el suelo.
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