LLEI D'ART 5

50 LLEI D’ART y susceptible de diferentes interpretaciones, por lo que es preciso concebir la representación desde distintos puntos de vista. Así pues, la representación no pue- de tomarse como algo puramente espontáneo, -y en relación con el mundo artístico tampoco lo es para el artista-, sino que está influido por distintos factores de los que seguidamente hablaremos. Filosofía de la representación . Podemos hablar de diferentes líneas de investigación dentro del campo de la representación. En primer lugar, podemos hablar de la forma más básica e instintiva de representación, que es la perceptiva. Íntimamente ligada a ésta, tenemos la representación plástica o gráfica y, como resultado de las dos anteriores, tenemos una tercera a la que podríamos llamar representación basada en el cono- cimiento, que provoca un cambio en las dos primeras, llevándolas de un plano plástico o material a un plano intelectual. Las representaciones perceptivas están sometidas a las leyes de la percepción y a las histórico-culturales. A lo largo de la historia se han determinado cambios en ésta, debido al contexto, que se aprecian claramen- te en su fijación material. Este tipo de representación tiene la expectativa de que, cuando el espectador vea una imagen, sea capaz de reconocer el objeto físico en ella representado. Dado que tendemos a pensar que lo visualmente perceptible de los objetos es lo real, este tipo de representación se refiere a la figuración. Este sentido es el que choca con la abstracción, debido a que en la pintura abstracta, no se puede esperar de nosotros que pensemos en ningún objeto físico apar- te de la pintura misma, puesto que no hay ningún tipo de imagen figurativa, mientras que cabría esperar que cualquier persona que mirara un cuadro realista en el que se representa un bodegón de fruta, reconociera en ella los tipos de objetos representados, independien- temente de lo que pensara de la pintura en sí misma. En las representaciones plásticas o gráficas, tratamos la fijación de la representación perceptiva con procedi- mientos plásticos o gráficos. Podemos hacer aquí re- ferencia al dibujo, que tiene un gran carácter estético, y que además permite realizar un análisis de las apa- riencias del objeto. En toda representación hay limita- ciones productivas, según las capacidades manuales y receptivas del artista, y la capacidad perceptiva del ojo, puesto que no es capaz de ver enfocada toda una imagen de golpe sino que debe verla a partes y jun- tar mentalmente la información. Además el dibujo, en cuanto domina la estructura básica del objeto, permite la libertad de jugar con la expresividad, dando lugar a nuevas formas de representación y nuevas interpreta- ciones de lo natural. Así pues, este tipo de imágenes es el resultado de la percepción del objeto, el análisis y simplificación mental de la misma y su plasmación gráfica. Finalmente, podemos hablar sobre la representación basada en el conocimiento. Para poder entender con claridad este aspecto de la representación, mucho más complejo, hay que establecer, ante todo, la idea de que toda imagen gráfica anuncia algo que refiere a lo que está representado. Ese algo ha recorrido el camino que va desde la representación perceptiva a la representación plástica. Todo representar es un impli- car del sujeto, una afirmación de lo visible y existente que nos rodea y que está continuamente apareciendo y desapareciendo del mundo físico del que forma par- te la humanidad. Si la mirada es atenta, por poca que sea la atención, lo mirado forma parte de la consciencia como mirado. Ese algo mirado, ese objeto, es una re- presentación perceptiva en la que el objeto “es” para el sujeto. Al sacar la cosa del fluir de lo cotidiano, el objeto se convierte en figura. Este cambio que realiza pasan- do de ser un simple objeto percibido, a una figura, se da porque en ese momento se le asigna un significado subjetivo. Así es que representar, es producir figuras significativas. Debemos de especificar que el objeto representado ha sido dado, a diferencia de su significado, que surge de la unión de dos factores. El primero es el sujeto, que con su punto de vista da cuenta de las figuras (objetos con significado) y el segundo es el horizonte social que envuelve al sujeto y la figura representada (también llamado “horizonte de figuras” y que refiere a nuestro lenguaje visual). La unión de estos dos factores que dan vida al significado de la figura representada nos La representación en sí no es el objeto real, aunque lo parezca. No tiene ni sus funciones ni su materia propia. René Magritte juega con nuestras percepciones y los conceptos preconcebidos sobre los que nuestra mente trabaja. Nos hace enfrentarnos a la obviedad de sus obras artísticas y hace que nuestros sentidos desafíen los sentimientos y lógica que nos aportan sus piezas de arte.Tiene el poder de discutir con el espectador los valores representativos expresados en ellas y jugar con sus elementos más básicos referentes a su marco teórico. El cuadro nos presenta una pipa con un pie de imagen que anuncia: “Ceci n’est pas une pipe” (Esto no es una pipa). Así pues, la pintura no es una pipa, sino una imagen de una pipa, una representación pictórica. Ahí empieza la rivalidad entre la lógica del ser humano más primaria y la búsqueda de reacciones por parte del artista en el espectador, ya que le demuestra que su conclusión es más que obvia. Una pipa, como objeto e instrumento, se puede rellenar de tabaco, prenderlo, inhalar el humo y fumarlo. Pero Magritte va más allá y busca la reacción negativa del público al enfrentarse a un concepto contradictorio en nuestra mente que nos niega algo que para nosotros es una realidad. Y es que el concepto de pipa se encuentra en nuestra mente y ni puede ser rellenado de tabaco, ni sirve para fumar. El artista utiliza la representación como arma para hacernos ver otro tipo de conceptos artísticos y fórmulas de concebir el arte como falsa realidad en nuestras mentes y así enseñarnos que no todo es lo que parece. René François Ghislain Magritte. La traición de las imágenes (Esto no es una pipa) (1928-1929). Los Ángeles County Museum of Art (California. EUA). Inv.: 78.7

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