LLEI D'ART 5

59 evoluciona con la desaparición del mismo más adelan- te por dos motivos: el primero de ellos es un exceso de exclusión del espectador, tras la introducción del con- cepto de genialidad. La obra genial, no necesita nada por parte de los espectadores. Y el segundo y opuesto, un exceso de inclusión del espectador, introduciéndole en las performance y propuestas que buscan un efecto sensorial especialmente estimulado para la fiesta del consumo, lo que acaba con la relación tradicional entre obra y espectador. Esto conlleva el acabamiento de la ficción como representación. Se trata de la conocida controversia entre lo hiperreal y el simulacro, cuyas de- rivaciones últimas pueden advertirse en la noción de lo espectacular, de lo virtual, de lo digital, de lo mediático o de lo telemático. La realidad es construcción del efec- to de realidad. Cuando se asiste al triunfo del simula- cro, nada es ya ficción. Cuando todo es espectáculo, ya nadie es espectador. El Simulacro está íntimamente relacionado con la crisis de la representación actual. Ésta establece una relación entre sujeto y objeto que después somete y domina por medio de la razón, hasta tal punto que lo único que existe finalmente es lo representado. Bau- drillard lo plantea como la aniquilación de cualquier referencia. Según Baudrillard, las consecuencias de los simulacros son importantes. Una de ellas, que su- cede a la conceptualización del arte, es la desapari- ción de la crítica, refiriéndose al hecho de la dificultad que comporta el hacer crítica de un concepto repre- sentado. Otra es la democratización y universalización de los creadores, que afecta directamente al público, enfriando esa relación y creando grandes dificultades para entender lo que se intente comunicar, basándo- nos en el horizonte social. Y quizás por eso mismo surge el modelo que hoy en día es más evidente, que es la creación de obras que interactúan con el espec- tador, creando un nexo entre el artista y el público. Y por último, la banalización de la cultura, puesto que la crítica del arte es cada vez más dificultosa y amplia, los parámetros artísticos no muestran unos límites de tal modo que cualquiera puede hacer algo que sea con- siderado como obra de arte y, por lo tanto, el arte se convierte en algo superficial y fútil. Respecto a esto, hay que recordar que, tradicionalmente, la obra de arte no necesitaba de un argumento aclaratorio, un discur- so, como necesita ahora. Es posible que, como dice Baudrillard, ya no se esté seguro de su finalidad, de su pulsión estética, y necesita asegurarse un lenguaje ex- terno. Pero esta “solución” es más bien negativa, por la incertidumbre que produce el hecho de que ni el objeto está seguro de ser obra de arte, ni quien lo mira está seguro de tomarlo por una obra de arte. El arte actual está de luto por la pérdida de la imagen, del referente, y lo imaginario toma el control: lo imagi- nario como suplente de ese servicio al conocimiento. La abstracción, en su origen, fue una gran aventura del arte moderno, gracias a la deconstrucción de la repre- sentación. Sin embargo la abstracción contemporánea no aporta nada. Ha perdido su carácter revolucionario y ha caído en lo banal. Como conclusión, podemos decir que el simulacro de Baudrillard no tiene un final feliz, ya que anuncia ni más ni menos que el final del arte, su desaparición. Después de escribir y leer este diagnós- tico de gravedad sobre el estado del arte, podríamos acabar dejando una pregunta en el aire, al igual que su- cedía en el problema que nos introdujo en el estudio de la representación. ¿Habrá lugar para una imagen, para el secreto de la seducción, de la magia; lugar para la percepción estética, lugar para una fuerza efectiva de la ilusión, para una verdadera estrategia de las formas y las apariencias?… Finalidad y justificación del proyecto artístico (con- cepción) . Mediante el desarrollo de este proyecto, y to- mando como referencia la obra Una y tres sillas de Ko- Marcel Duchamp es el más famoso artista del movimiento Dada. Este movi- miento artístico pretende cuestionar y desafiar todo lo que se consideraba arte en ese momento. Apareció en Zurich en 1916 y se extendió rápidamente a través de muchas otras ciudades, incluyendo Berlín, París, y Nueva York. Dada ha sido el método de la práctica y una actitud compartida en lugar de un estilo común. Es el método de las tácticas de choque para sabotear las expectativas de los espectadores. Duchamp, artista francés, es probablemente el más recordado por su obra The Fountain. Tuvo un gran impacto en el mundo del arte, planteando la pregunta acerca de qué es arte. Forzó los límites y las percepciones de lo que es arte y lo que podría ser. Duchamp se planteó el reto de crear obras de arte que no fueran nada tradi- cionales, partiendo de la idea de que una obra de arte no tenía por qué ser visualmente atractiva, ni haber sido realizada por ningún artista. Eligió objetos preexistentes sin merito estético alguno y les confirió los atributos habituales de la obra de arte. En 1917 su fuente, un simple urinario puesto del revés, fue re- chazada de una exposición. Este hecho, pero sobre todo el debate sobre lo que es arte o no, se considera un toque y una reflexión en el arte contemporáneo. Marcel Duchamp. Fountain (1917). Porcelana blanca cubierta de cerámica vi- driada y pintura. San Franciso Museum of Modern Art (San Francisco, EUA). Inv: 98.291

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