LLEI D'ART 5

72 temas Las pasiones de Eros Eterna inspiración de todos los tiempos (2ª parte) beber en las fuentes de Eros para saciar su creatividad. En Francia, cabe destacar a Jean-Honoré Fragonard (1732-1806), de corte barroco, y a Jacques-Louis Da- Este Dios primordial, precursor del todo, sigue repre- sentándose en el siglo XVIII. El siglo de las luces aportó buenas referencias sobre la pintura y escultura. Des- pués del caos político y militar del siglo anterior, el XVIII experimentará un notable desarrollo en las artes y las ciencias europeas de la mano de la Ilustración, un mo- vimiento cultural caracterizado por la reafirmación del poder de la razón humana frente a la fe y la supersti- ción. En las artes finalizan los tiempos del barroco y del clasicismo dejando paso al rococó, en una incesante búsqueda de la belleza por la perfección, y después al neoclasicismo, recuperando los principios formales de las culturas griega, romana y del renacimiento. Des- pués surgió el prerromanticismo, contrario al anterior, con especial preocupación por hacer preponderar el sentimiento sobre la razón. En fin, un buen caldo de cul- tivo para que nuestro Dios aparezca en escena desde varias visiones distintas. En la música destacan Vivaldi, Handel y Bach en el barroco tardío, y Mozart, Haydn, y Beethoven en el clasicismo. En literatura, Voltaire, Dide- rot, Goethe y Rousseau, entre otros, lucharon por hacer prevalecer la razón sobre el sentimiento siguiendo los preceptos de Kant. Posteriormente los románticos en- salzaron el espíritu sobre la razón. A finales de siglo, dos grandes acontecimientos cambia- ron el mundo, y con ello su representación: la indepen- dencia de los Estados Unidos de América (1775-1783) y la revolución francesa, tras la cual se iniciaría la re- volución industrial, que marcaría por tanto el inicio de la época contemporánea. Eros está presente en todos y cada uno de los movimientos del siglo XVIII. En In- glaterra, fue William Hogarth (Londres, 1697-1764) -ya comentado en la primera parte de este artículo-, quien se recreó en el satirismo del momento. Representó es- cenas propias de la cotidianidad de una sociedad cam- biante, con las consecuentes conductas libertinas de la decadencia de los valores tradicionales. La vida de un libertino o Bacanal (1736, Museo Soane de Londres) es su obra mas demostrativa. Sir Joshua Reynolds, miembro de la Royal Academy, de la Royal Society y la Royal Society of Arts (Londres, 1723-1792) fue uno de los más importantes e influyentes pintores ingleses del siglo XVIII. Su Venus censurando a Cupido es su ma- gistral aportación erótica, dentro de una carrera artística basada en el retrato de la creciente burguesía del mo- mento. Otros como William Blake también acudieron a “Marte desarmado por Venus y las gracias”, 1824. Jacques-Louis David (1748- 1825). Musées royaux des Beaux-Arts de Belgique. “La vida de un libertino o Bacanal”, 1736. William Hogarth (Londres 1697- 1764), Museo Soane de Londres.

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