LLEI D'ART 5
83 meses delante del ordenador escribiendo una historia. “La creatividad artística es un producto de la mente humana”, explica el neurocientífico Javier de Felipe, del Instituto Ramón y Cajal. Y podemos disfrutarla porque tenemos un cerebro equipado para ello. Y es que, como decía Balzac, el arte nace en el cerebro, no en el corazón. “La belleza es la capacidad del cerebro humano para deleitarse psíquicamente a través de un estímulo sensorial”, añade De Felipe. Parece ser que somos los únicos animales -afortunados- capaces de crear y de deleitarnos con el arte. ¿Y eso por qué?. Érase una vez... el arte . La primera muestra de arte que se conoce data de hace más de 70.000 años. Se trata de dos pedazos de ocre que un equipo de investigadores hallaron en 2002 en la cueva de Blombos, en la costa de Sudáfrica, con grabados geométricos. Hasta aquel entonces, la evidencia más antigua de arte abstracto procedía de Francia y tenía sólo unos 35.000 años. Aparte de los restos de Blombos, las numerosas imágenes, pequeñas estatuas, esculturas, objetos, instrumentos y pinturas en cuevas que se han encontrado tienen entre 25.000 y 30.000 años de antigüedad; eso demuestra que el sapiens sapiens, nuestro antepasado más cercano, tenía ya un cerebro que le permitía crear y representar el mundo que veía. “El arte surge cuando el ser humano es cerebralmente moderno”, indica Javier de Felipe. Sin embargo, tenemos el mismo cerebro desde hace 200.000 años y, en cambio, los primeros indicios de arte no aparecen hasta 130.000 años después. ¿Por qué tardamos tanto? “Es un enigma -responde De Felipe-. La aparición del arte creemos que se corresponde con la aparición de otras habilidades, como la memoria y la capacidad abstracta. Y tiene un correlato con la fisonomía del cerebro”. Hace 200.000 años se produjo el último cambio evolutivo, aumento el tamaño del cerebro, hasta los 1.450 gramos que pesa actualmente y se desarrolló y diferenció la corteza cerebral. Aumentó el número de neuronas y las conexiones sinápticas entre ellas, lo que permitió mayor complejidad. Aparecieron nuevas funciones cognitivas, como el razonamiento, el lenguaje o la abstracción y también la creatividad y las habilidades artísticas. "Desde entonces el cerebro no se ha modificado físicamente...", explica De Felipe... ...Desde hace unos años, hay cada vez más científicos atraídos por la relación entre neuronas, belleza y creación. De hecho, hay incluso una nueva disciplina, la neuroestética, que trata de explicar científicamentee el arte, tanto la comprensión como la producción. “Para entenderlo bien, hay que entender bien el cerebro. Y podremos avanzar en nuestro conocimiento sobre el cerebro si estudiamos el arte, puesto que es una de las características únicas y más singulares de nuestra especie. Nos puede ayudar a entender un poco mejor qué es lo que nos hace ser humanos”, considera De Felipe. El arte en el cerebro . Una primera aproximación es tratar de entender de dónde procede y cómo funciona nuestro sentido estético. Los avances tecnológicos recientes hacen que sea posible ver qué pasa en nuestras neuronas cada vez que miramos un cuadro. Los neurocientíficos miden mediante resonancias magnéticas el consumo de glucosa del cerebro, lo que indica qué zona está activada en cada momento. En la creatividad interviene la corteza, que tiene un papel fundamental; pero contemplar una obra de arte también dispara las zonas de recompensa, por eso sentimos placer; también el sistema visual del cerebro y diversas regiones corticales y subcorticales implicadas en la activación de las emociones y de los procesos cognitivos. “Las artes visuales obedecen a las leyes del cerebro visual. Los artistas no dejan de ser neurocientíficos que estudian el cerebro y buscan a través de ello provocar emociones”, afirma el neurobiólogo Semir Zeki, uno de los pioneros en el campo de la neuroestética. Es, además, el fundador del Instituto de Neuroestética de Berkeley, en la Universidad de California, desde donde lleva varios años investigando sobre la belleza y las neuronas. Zeki y su equipo han descubierto que hay un cierto tipo de neuronas, por ejemplo, que responden selectivamente a líneas rectas y se cree que son como una especie de ladrillos de construcción neuronal que conforman la percepción. De ahí el placer que sentimos al contemplar un cuadro de Mondrian o de Malevich, dos artistas que usan las líneas rectas como rasgo principal en sus obras. Otras neuronas se disparan con el movimiento. Curiosamente, incluso antes de que los científicos descubrieran que existían estas células nerviosas, algunos artistas como Calder enfatizaron el movimiento en detrimento de la forma y el color a través de sus móviles. Sus composiciones eran como una especie de cosquillas para el cerebro: estimulaban las neuronas en la región V5, el área vidual motora. “El arte visual -afirma Zeki- contribuye al entendimiento del cerebro porque explora y revela sus habilidades de percepción”... ...Las técnicas de imagen cerebral están empezando “Ritmo de líneas negras” de Piet Mondrian.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NzgyNzA=