LLEI D'ART 5

84 a arrojar luz sobre el proceso físico y los investigadores ahora saben qué neuronas se encargan de reconocer un objeto que se ha visto varias veces. "Nuestro cerebro para funcionar de forma eficiente necesita construir abstractos, troqueles mentales del mundo", indica Francisco Mora, neurobiólogo autor de Cómo funciona el cerebro (Alianza de, 2009). ¡Demasiada Belleza! Tras visitar Florencia, el escritor Stendhal quedó tan saturado de arte y belleza que sufrió una serie de trastornos. Científicos de la universidad florentina estudian qué pasa cuando estimulamos, como hizo el dramaturgo francés, nuestras neuronas durante bastante tiempo con obras de arte. Y han definido los síntomas del llamado síndrome de Stendhal:alteraciones perceptivas, sentimineto persecutorio, ansiedad, e incluso crisis de pánico. También han descubierto que lo suelen padecer personas de edad media que hacen turismo en solitario. "Basta pensar -dice este científico- en las caricaturas o en algunos retratos de Picasso." En París, en 1906, el artista malagueño pintó a Gertude Stein con la cara plana, llena de ángulos, como si su cabeza fuera una máscara africana. Fue así como inventó el cubismo abstracto. Y sin embargo, a pesar de haberla distorsionado, se reconoce a Stein en el cuadro. Hay estudios científicos que demuestran que nos cuesta menos reconocer caricaturas que fotografiás. Al parecer, el girus fusiforme, que es el área del cerebro implicada en el reconocimiento facial, responde antes a las caricaturas que a las facciones reales, porque en ellas se exageran los mismos rasgos que ha abstraído nuestro cerebro y en los que se centra para distinguir una cara de otra. Aunque desconocía las razones científicas, Picasso tenía una comprensión intuitiva de la mecánica de la visión. También Van Gogh o Rembrandt, que en sus autorretratos supieron cómo cautivar nuestro córtex visual. Otros artistas aprendieron a explotar las limitaciones del ojo en sus creaciones. Cuando Mark Rothko pintaba un óleo inmenso entero en amarillo y naranja estaba haciendo cosquillas a la parte del córtex visual encargado de procesar el color. Esa zona percibe bien los contrastes bruscos entre colores, como entre rojo y negro, pero no tanto las degradaciones de color. De ahí que en los cuadros de Rothko las sombras parezcan moverse... ...Algunas teorías apuntan que el arte apareció para ayudarnos a aprender distintos aspectos del mundo, aquellos para los que nuestro cerebro no venía preparado de serie. Aunque la idea que parece tener más fuerza es la de la adaptación social. Un equipo de investigadores de la Universidad de Washington, en Seattle, cree que hacer que un objeto sea especial implicando las emociones a través del color o el ritmo puede que aumentara las posibilidades de supervivencia de nuestros antepasados al unir más al grupo. Este hacer algo especial podrá haber empezado en rituales mágicos o sobrenaturales y más tarde haberse convertido en algo más estético. El neurobiólogo Francisco de Mora comparte esta teoría. “No hay que no haya codificado el cerebro humano que no tenga un valor de superveniencia. El cerbro no enseña nada ni mantiene nada que no sea fundamental para mantenernos vivos. En este sentido, el arte cumple un papel de pegamento social entre grupos. Y está relacionado con el arranque de la vida simbólica y la religión, con la creencia en lo que se ve”. Y es que la esencia del ser humano es la relación con los demás. Para De Felipe “el origen del placer intelectual que produce la observación de una obra de arte y el del artista que la crea es aún un misterio”. “Aunque no necesitamos la belleza o la percepción estética para sobrevivir, virtualmente todo lo que el ser humano crea tiene una repercusión estética. Y eso es lo maravilloso de todo, que todo lo que ocurre en nuestro cerebro no es por un objetivo de supervivencia, como comer o reproducirse. El arte es placer”. Y en eso nos diferenciamos del resto de los animales. Con esa idea coincide José Javier Campos, profesor de psicología del a Universidad Complutense de Madrid. "Las obras de arte son capaces de inducirnos sentimientos estéticos y una de las cosas que se dice es que esto es placer, aunque no está muy clara la definición de placer". "Vale la pena vivir para poder emocionarse escuchando una sinfonía, viendo un cuadro. Ese sentimiento profundo lo compartes con los demás -concluye Mora-. Y ese sentimiento último es, evidentemente, lo que te da la vida y un sentido. Eso es el arte”. <”Gertrude Stein”. Picasso,Pablo.1906. The Metropolitan Museum of Art, New York.

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