LLEI D'ART 5

11 pero que algo considerado arte nunca puede carecer de emoción y misterio. El mercado ha desplazado al crítico de arte, es un hecho. El crítico ha de insistir en la integridad, hondura de juicio, la pasión, como quería Baudelaire. La dictadura del mercado está apoyada por la especulación, el oportunismo y la arrogancia ignara. ¡Hay que dejar de ser palmeros de los galeristas, de los museógrafos, de los ventajistas, por un texto o un plato de lentejas! P: ¿Hay que adaptarse a los nuevos tiempos o perma- necer anclados? R: Si todo cambia, si nosotros cada día somos un poco diferentes, ¿cómo no cambiar? Hay que adaptarse a nuestro momento. Tratar de esclarecer, participar, sin quedarnos fuera, sin mirar como pasa la procesión. Aza- ña quería estar en la romería, no que se la contaran. Los cambios se suceden tan aprisa que nuestro apego a la costumbre dificulta reaccionar. Hay que estar en la realidad, moverse, ver, sintetizar, espabilar, aspirar a la poesía, vivir. P: ¿Qué te sedujo del arte, que te hizo dejar otras acti- vidades? R: Su misterio. Su capacidad mágica, su polisemia. Siempre he sido estudioso. Estudié Derecho, Historia Antigua, del Arte, fui profesor, periodista, crítico, siempre he estado alrededor del arte, del libro, de la poesía. Soy un afortunado, rico en lecturas, en vivencias. Un liberal que quiere vivir y dejar vivir. Quería ver el corazón del arte, cómo latía; quería sentarme en el centro de la uto- pía, aunque fuere una hoguera. Esto me ha hecho cono- cer a grandes artistas, personas admirables, como Cla- vé, Vilató, Rivera, Guansé, Granell o Victoria,…y a los grandes poetas de nuestro tiempo. Fui subdirector de “El Punto de las Artes” hasta que duró, codo a codo con Pérez-Guerra, quien no ha sido valorado como merece. P: ¿Debe el crítico imponer sus impresiones, ajeno a la reacción del artista? R: El crítico no es un juez, no aplica leyes, ni castigos. El crítico es un gustador, formado, que busca la realidad de un sueño y explicarlo. El crítico no tiene como objetivo, menospreciar, herir o fustigar al artista. El crítico analiza una obra y transmite lo que le sugiere. Para eso debe contar con los medios que cuentan los demás: la obra. Tratar al artista, si es posible, sin confundir amistad con el rigor crítico, de lo que es paradigma Álvaro Delgado, por citar un nombre. “El arte no significa nada, pero tiene sentido” P: ¿Hay que desvelar el misterio del significado del arte? R: ¡Qué más quisiéramos! El arte no significa nada, pero tiene sentido. Sentido que nos hace vivir de otra ma- nera. Hechizo. El arte debiera hacer mejor al hombre, no lo consigue. Pero, es indudable que no es lo mismo vivir entre la música de Satie, la poesía de Fray Luís, la pintura de Arjona o el cine de Angelopoulos, que en su ignorancia. El misterio nos deja aproximarnos, nunca descubrirlo, en el intento nos es dado andar un camino maravilloso. Lo dice Kavafis, importa el viaje, no llegar a Ítaca. Braque repetía que lo que más le interesaba era aquello que no se podía descifrar. P: ¿Es el arte inaccesible? R: En absoluto. El arte es un entramado de sueños y materias que fascina al espíritu del hombre, aunque cada uno lo ve desde su nivel. Ocurre en la vida. Cada generación ve la realidad de una forma distinta sin dejar de ser la misma. Los ancianos se sienten desplazados; los mayores, agredidos; los jóvenes, en su salsa; los ni- ños, expectantes. El arte ayuda a vivir de otra forma, ensancha la vida, genera pensamiento, nos hace tener otras referencias, nos aleja de lo prosaico, nos enseña otras esquinas de lo real. El crítico trata de imponer su concepción, admitiendo que hay otras y que pueden ser igual de válidas. El crítico no es el protagonista de esta fiesta, ni el artista, el protagonista es el arte. P: ¿Es el arte para todos? R: Para todos, aunque no a todos llegue, por distintas razones. No hay un solo artista, que trabajara sólo para un grupo o sistema. El arte es para todos, ahí está la labor del crítico, que es puente entre el espectador y el artista, entre el artista y su obra, sin decir jamás lo que debe hacer el autor. El comisariado es una labor crítica, excepto cuando el comisario quiere ponerse en lugar del artista, entonces se convierte en un furtivo ¡Dejemos a los jóvenes que se amen y a los artistas que desarrollen sus mundos! Después, enjuiciemos sus acciones, distin- guiendo el amor y el arte del sexo y la ocurrencia bien publicitada. P: ¿Qué aconsejaría a tantos que zozobran, a los jóve- nes un tanto perdidos? R: Consejo, ni uno. El que hace lo que le corresponde no se equivoca. Cada uno debe hacer lo que sabe, y eso tie- ne una repercusión emocional e intelectual. La que sea. Muchas veces no falla el trabajo, sino las pretensiones, las ambiciones desmedidas, arbitrarias. Hay jóvenes sin orientación; deben buscar su norte. Otros, saben lo que quieren. Algunos muy jóvenes ya están anunciando su importancia: Díaz Alamá, Albano, Alejandro Marco, Rafa Macarrón, Javier Palacios, Gregorio Peño, Jorge Galle- go, Zamora. P: Has reiterado tu actitud liberal. ¿Podrías aquilatar algo esa noción? R: La palabra liberal se ha puesto de moda, cuando me- nos liberales hay y cuando se liga a postulados económi- cos y partidarios con subfijos, quiero decir: desvirtuando

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