LLEI D'ART 5

de museos El Museo del Romanticismo Una casa museo 95 El Museo del Romanticismo -movimiento cultural y político que logró su apogeo en toda Europa durante las primeras décadas del siglo XIX y que significó una nueva concepción del mundo- está situado en un pala- cio de estilo neoclásico, realizado bajo la dirección del arquitecto Manuel Rodríguez en 1776, por encargo del marqués de Matallana. Es una construcción amplia, de línea horizontal, con un gran balcón central y otros cua- tro menores que lo acompañan a cada lado. La fachada principal está adornada con el escudo que corresponde a quien fue propietario del palacio en 1850, el conde de la Puebla de Maestre, y en su interior dos patios y un precioso jardín organizan el espacio y dan luz y ventila- ción. A partir de junio de 1921, fue sede de la Comisaría Regia de Turismo, organismo creado por el rey Alfonso XIII, bajo la dirección del marqués de la Vega-Inclán. Desde su fundación, en 1924, el Museo ocupó este in- mueble, ubicado en la calle de San Mateo. Finalmente, el Estado lo adquirió en 1927. Al entrar en el vestíbulo, una puerta con cristales, reproducción de la primitiva, da paso al zaguán, en el que se exhibe -frente a la ta- quilla- el busto en bronce de su fundador, cincelado en 1931 por Mariano Benlliure.El fundador del museo Be- nigno Vega-Inclán (Valladolid 1858-Madrid 1942). Vega-Inclán fue uno de los protagonistas de la vida cul- tural española y llevó a cabo infinidad de proyectos de la más variada índole. Fue desde arquitecto restaura- dor (el Barrio de Santa Cruz y el Alcázar en Sevilla o la Sinagoga del Tránsito en Toledo), hasta creador de instituciones culturales y museos (la Casa del Greco en © Paola di Meglio Arteaga. Toledo y la Casa de Cervantes en Valladolid). Sus in- quietudes, centradas en la revalorización, conocimiento y difusión del Patrimonio Cultural Español, quedaron materializadas en el año 1911 cuando Alfonso XIII creó la Comisaría Regia de Turismo -que, desde junio de 1921, se instaló en el edificio que hoy ocupa el Museo-. Al frente de la misma, se dedicó al estudio y promo- ción de los medios para el fomento del turismo -que entendió, de forma precursora, como turismo cultural. Dedicó muchos esfuerzos a rescatar del olvido valiosos edificios y restos históricos y fue innovador respecto a los criterios a aplicar en la restauración arquitectónica, evitando la reinvención y las reconstrucciones falsifica- doras tan características del momento. El proyecto de creación del Museo Romántico fue una de sus obras más deseadas y también en la que encontró mayores dificultades. Valoró en su justa medida el siglo XIX es- pañol, sobre el que recaía, en esos momentos, un es- peso silencio y una total falta de interés. En 1924 vio la luz el Museo Romántico, que se inició con la colección personal que había reunido el marqués a lo largo de su vida y que contenía no sólo pintura, sino también otros objetos de mobiliario y artes decorativas. Entre las piezas más destacables que donó, figura el maravillo- so cuadro San Gregorio Magno de Francisco de Goya, pintor que consideró, de forma anticipadora, como pre- cursor del Romanticismo. A través de su actividad personal y de su fuerza para implicar a la Administración Pública y a las instituciones

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