LLEI D'ART 6

LLEI D’ART 20 anacrónicos, sin gracia, sin relevancia creativa, pero con morbo. El caso Santiago Sierra lo ilustra, dejando al jurado y a los cultillos ministeriales con las posade- ras al viento.¡La Medalla a las Bellas Artes a Estrella de Diego, cuando no la tiene Antonio Bonet Correa, lo certifica. Y en ello Estrella no tiene culpa alguna sino los marionetistas aficionados. V ¿Qué está sucediendo en el “Reina Sofía”? ¡Aquello hierve por dentro, echa humo, pero no se ve. La prensa amaestrada parece no saber nada de nada, sin preocuparse por otra cosa que no sea el elogio per- manente y asombrado. Las quejas de sus trabajadores, conservadores y funcionarios parecen no tener recep- tor alguno o se confunden con los fantasmas del viejo hospital. El sesgo político y retroconceptual que muestra, le pro- porciona un aire de centro sindical o parque temático para la chiquillería y contrasta con las compras millo- narias de obras prescindibles o de pintura consagra- da. Las últimas exposiciones son gloriosas, y sus co- misarios y santificadores. Del fiasco a la provocación de Roberto Jacoby a la mediocridad plástica de Leon Golub (1922-2004), marido de Nancy Spero, a pesar de su izquierdismo y de lo que nos han contado. El col- mo fue la presentación de la obra de Yayoi Kusama: ni una pregunta, ni una respuesta, y el día siguiente, en la prensa, el único que acaparaba la atención era Chris Dercon, nuevo director de la Tate Modern de Londres, dicharachero y encantado de conocerse. ¿Nadie tiene nada que decir ante esta deriva del Museo Nacional? Presumen de aumentar las visitas, a costa de lo que sea, y lo que sea se llama “ Guernica ” y poco más. Pero, allí, la apariencia es de país de las maravillas y Alicia, moviéndose como una libélula, mientras se derrocha dinero público en caprichos, en la España del paro. ¿Y el Patronato? ¡Si se entera, cómplice; si no, qué hace? No renuncio a la cultura, pero estoy en contra del diri- gismo girado a grupitos minoritarios y olvidando el lugar de ubicación. El multiculturalismo está bien, ¿o es una moda?, pero quién se ocupa de nosotros mientras no- sotros nos ocupamos de los demás y malrotamos los fondos públicos en promocionar a los otros, que no tie- nen más valores, ni son más interesantes que algunos de nuestros artistas, aunque sean distintos. y... VI ¿Dónde está la crítica? ¿Por qué? Lo grave no es la proliferación de vendedores de humo y cantamañanas, sino que vayan de acá para allá ser- moneando, con vaharadas de oportunismo, sin contes- tación alguna. La crítica está en el sahumerio, y baratito; en la ignavia, en el halago, los comentarios dedicados a la última exposición de José María Sicilia, en Madrid, eran obscenos, de una desvergüenza cómplice. ¿Por qué está la crítica de arte donde está? No es azaro- so, hay razones, las expondré y documentaré desde lo concreto. Tomás Paredes

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