LLEI D'ART 6
Casa de la Pia Almoina patrimonio arquitectònico 24 Sede del Museo Diocesano de Barcelona La Iglesia, no solamente ha sido una de las principa- les promotoras del arte, sino que también ha liderado la conservación del patrimonio cultural. En Cataluña, este hecho ha quedado latente en el cuidado de templos y de su contenido patrimonial. Es así como, a partir del siglo XIX aparecieron los primeros museos diocesanos: Vic (1891), Lleida (1893) y Solsona (1896). Todos estos acontecimientos, junto con la celebración en Barcelona del primer congreso de Arte Cristiano de Cataluña en 1913, motivaron la creación del proyecto que culmina- ría con el Museo Arqueológico Diocesano de Barcelo- na, reclutando obras de arte procedentes de los más distantes parajes de la geografía catalana –algunos de ellos lejos de zonas de culto y en serio peligro de ser destruidos–, para poder de este modo garantizar su conservación. Gracias a esta iniciativa, se consiguió reunir una colección de más de seiscientas piezas. Durante la Guerra Civil de 1936, el seminario fue sa- queado e incendiado parcialmente, perdiéndose con ello una parte de los objetos custodiados y dispersándo- se el fondo museístico. Desde entonces, y hasta ahora, se ha llevado a cabo un constante proceso de recupera- ción de las obras – algunas de las cuales procedían de los museos de Chicago y de Cleveland–, que permitió la reapertura del museo en 1960, bajo la dirección del doctor Manuel Trens, cargo que ocupó hasta su falleci- miento. Desde 1982, dirige la entidad el Dr. Josep M. Martí Bonet, quien pudo hacer realidad la aspiración de su predecesor de ubicar el museo en su sede actual, el edificio de la Pia Almoina. Llamada también la Canonja, por haber sido a partir del siglo X, y hasta el año 1369 –cuando abandonaron la vida conventual–, centro de residencia de la comunidad de los canónigos de la ca- tedral pertenecientes a la orden agustina. El edificio fue derribado en el año 1400. La institución de la Pia Almoina –fundada en el año 1009 para la atención y manutención de pobres y pe- regrinos–, se encontraba en el siglo XII en la capilla de Santa Lucía, adosada a la catedral, hasta su traslado al edificio de la Pia Almoina que había sido reconstruido sobre la antigua Canonja en el año 1435. La construc- ción –puramente gótica–, está provista de una portada de dovelas de arco de medio punto que presenta, cen- trados y sobre ella, en forma de relieves, los símbolos de la pasión, y a ambos lados un escudo del capítulo catedralicio y otro de Santa Llucía; el tejado es a dos vertientes. Se le añadió otro cuerpo de estilo renacen- tista durante el año 1546, en sentido longitudinal al an- terior y provisto de una gran galería recorriendo su parte superior, formada por arcos escarzanos sobre colum- nas. La construcción, declarada monumento nacional en 1970, conserva importantes restos arquitectónicos y ar- queológicos: restos de una primera muralla romana del siglo I a.C., una torre y fragmentos del amurallado de la Casa de la Pia Almoina, sede del Museo Diocesano de Barcelona. Foto de archivo MDB.
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