LLEI D'ART 6

presentación La única alternativa viable a la lógica es, sin duda alguna, la fe. La misión esencial de todo líder espiritual reside en la transmisión de la fe por encima de todo. Por el contrario, el objetivo de nuestros líderes políticos, ya sean gobernan- tes o aspirantes, debe, teóricamente, residir en la lógica. Sin embargo, y a falta de toda lógica, la sociedad busca de nuevo creer en algo o en alguien capaz de restaurar el equilibrio, de conseguir la quimera, de proporcionar paz. Ahí surge de nuevo la dificultad de creer, esencialmente, porque la fe no es cuestionable ni puede ser instrumentalizada. Fuera de un contexto que a muchos pueda parecer religioso, la fe o la confianza nos permiten avanzar y mantener a raya al miedo. Es preciso resurgir de la miseria idealista en la que muchos sectores de la sociedad moderna se han zambullido, para mirar a las estrellas y reencontrarnos con la persona que somos, aquella que proyectamos y aquella en la que nos hemos convertido. Es aquí precisamente cuando reaparece el protagonismo del hombre y de sus inquietudes frente a una sociedad moderna que da que pensar y cuya lógica se tambalea como un castillo de naipes. Es preciso tener fe en la humanidad, fe en nosotros mismos y en nuestra capacidad de transmitir bondad y conocimientos, porque una persona carente de creencias, es incompleta. Se trata de alimentar una convicción, enfrentándonos a la duda y sembrando certezas que nos proporcionarán fuerza para seguir adelante. Es preciso volver a creer en nosotros mismos, en nuestra espiritualidad, inmensa, en nuestra capacidad para confiar, y en el poder de conseguir aquello en lo que creemos. Estamos rodeados de buena gente que aún siente lo que dice y dice lo que siente. Ojalá que sus voces no enmu- dezcan nunca bajo el yugo de la coacción o el implacable peso de la indiferencia, esa cruel enfermedad que nos sumerge en la oscuridad y nos impide ver la luz del sol. Aún tengo esperanzas en mi especie y en su superación. Sé que tanto y tantos sueños no pueden simplemente desvanecerse sin que algo de ellos permanezca entre nosotros y nos convierta en seres un poco mejores que lo que ayer fuimos. En este número que hoy presentamos rendimos homenaje a la arrebatadora exigencia del realismo, a su paradójica recreación de la cotidianidad, a las calidades expresivas de los propios colores o de su tratamiento; a ese realismo intencionado, introspectivo y “vivo”, como el propio Courbet declaraba en 1855, aportando trascendencia plástica a lo material e intrascendente, percibiendo la realidad en virtud de una suerte de exaltación espiritual que la conforma y enriquece, sin servilismos o teatralidades, simple y llanamente veraz. Luisa Noriega Directora UNA SIMPLE CUESTIÓN DE FE “Abandonados”. Jesús Lozano Saorín. Acuarela. 50 x 75 cm. 3

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