LLEI D'ART 6

LLEI D’ART 30 so de un cierto conceptualismo, algo lógico teniendo en cuenta que el escultor siempre se ha visto poderosa- mente atraído por las directrices marcadas por algunos de los más grandes maestros de la historia del arte, desde Miguel Ángel o Rodin, hasta Dalí. Nos comenta que un asunto de valores le condujo a vivir a España y que abandonó Estados Unidos cuando formó su familia, escapando de una sociedad que se afianza a unos pila- res bastante cuestionables, en una constante búsqueda de equilibrio y armonía entre su trabajo y su familia. “Tengo necesidades artísticas y objetivos pero no es a costa de todo” –puntualiza el escultor. Me ofrece un café que acepto gustosa y que Conchita se apresura a preparar. Entra mucha luz en el estudio y, mientras tomo mis notas, él muestra la delicadeza de esperarme, algo no tan fre- cuente como cabría esperar, y muy de agradecer. Es una persona atenta, de trato muy agradable. Me han llamado la atención un par de lienzos en los que Loren- zo se entretenía poco antes de nuestra llegada. Es algo reciente, pero formará parte de las futuras exposicio- nes, reforzando la escultura. “ De niño, hasta los 6 años, pude vivir muy diferentes estilos de vida, muy diferentes entre sí. La sociedad de Hollywood no tenía nada que ver con la apacible vida que llevábamos cuando mi padre nos llevó a Italia, en un entorno rural, aislado de todo bullicio y en pleno con- tacto con la naturaleza. Después, en el 89, regresamos a Nueva York ”. Quizás La mano de Dios y La Escalera de la Vida son las dos piezas más emblemáticas para él. Esta última simboliza la trayectoria vital y sus con- flictos inherentes. Tiene que ver con las decisiones coti- dianas, con el eterno dilema entre el bien y el mal, tema recurrente en muchas de sus piezas. Su técnica artística es pulida, pero es el simbolismo de sus esculturas lo que realmente marca la diferencia. Buscan una lectura personalizada y muy arraigada en el historial de cada individuo. Su obra nace de un discurso sólido y de tildes poéticas que juega entre la evocación y la experimentación con lo desconocido. Considera es- pecialmente interesante el lenguaje de los niños, por- que no contiene artificios, y eso es precisamente algo sobre lo que discurren sus creaciones, que parten de una perspectiva unificadora, dejando siempre como co- lofón un mensaje de esperanza. L. Noriega Fotos: Iván Villalba.

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