LLEI D'ART 6

37 como realismo mágico. Con frecuencia alude al miste- rio. Háblenos un poco de su obra. Una técnica depu- rada, muy fina pero en la que uno de los componentes más importantes no es el gran realismo, sino las emo- ciones y sentimientos que la contemplación de sus pie- zas provoca irremediablemente en el espectador ¿es esa la magia que esconde su pintura? R: Bueno, yo, lo de realismo mágico, pienso que es una redundancia, porque todo arte ya es mágico, todo arte bueno, claro está, porque el arte malo es muy venenoso y hay mucha contaminación y mucha superchería en nuestro mundo desde hace siglos. El buen arte debe tener la capacidad de emocionar. El componente emo- cional no se sabe muy bien en qué reside. Puede estar en la figuración, puede estar en la abstracción y puede estar en la música, pero siempre es un misterio. Y si quieres hablar de lo mágico, de lo irracional, y por nombrar a alguien, pensemos en la obra de Vermeer, quien, a pesar de representar escenas propias de lo co- tidiano, muy corrientes y habituales, hay algo en sus pinturas que produce muchísima muchísima emoción, un tipo de emoción del todo inexplicable porque no se trata solamente de que está pintado con mucha ciencia, que también, sino que además los colores y las formas se conjugan de tal manera que sobrecogen. Esa es la magia del arte. Entonces, pues bueno, yo creo que todo arte tiene un componente mágico. La denominación tendría más importancia si fuera el propio autor quien la adoptara, pero cuando son los demás quienes así definen un estilo no lo es tanto. Lo que los artistas hace- mos es algo enigmático y sucede algo parecido a lo que ocurre con la religión. El hombre siempre ha tratado de poner nombre a las cosas misteriosas, pero todos sabe- mos que se les de el nombre que se les de, el misterio seguirá sin ser desvelado. Sin embargo, Antonio, no todo el mundo tiene idéntica sensibilidad. Muchos miran y nada ven. La mayoría, ni siquiera mira ¿realmente cree que el arte es para to- dos? El arte, en principio, es para todos, claro. Como el aire es para todos, como la luz… Lo que sucede es que no a todos les llega o les llega de igual modo. Hay un arte que abarca a muchísima gente. La obra de Miguel Án- gel o el arte griego, por ejemplo. Es difícil encontrar a un solo contemplador que no se sienta fascinado. En todo el arte moderno, por sus características, por su condi- ción de arte sumamente individualizado, cubre menos espacios, de manera que hay muchas personas que se puedan quedar fuera, sin que tú lo quieras, sin que tú lo desees. Aunque estas cosas parece que no son her- mosas de reconocer, cuando comprobamos la cantidad de gente que asiste regularmente a exposiciones, no es nada comparado con la participación en otro tipo de eventos. La familia nuestra, es decir la familia para la que el arte es un alimento y una necesidad, tanto de ha- cer como de contemplar, es una familia corta y a veces mal avenida. Siempre lo ha sido, eso es lo más doloroso para mí. El que no tenga curiosidad por entrar, que no entre, es como al que no les gustan los toros, ¡qué más da! Las constantes luchas que siempre ha habido no han servido para nada y eso, cuando lo vives muy de cerca, es algo muy feo. Esta es una de esas cosas que, como comentábamos al principio, cansan ¿verdad? Eso cansa, sí. Porque aunque no quieras, acabas en- trando en la batalla. No puedes evitarlo. Te meten, pero hay que intentar no alimentar demasiado todo eso, sé que eso está, que hay gente que no te puede ver, pero yo trato de hacer el camino intentando participar lo me- nos posible. ¿Resulta solitario el camino del talento? Yo no lo siento así. Me siento muy acompañado. Quizás sea porque el mundo del figurativo llega a un grupo de personas muy amplio y que, aunque no lleguen a en- tender del todo el significado, sí encuentran satisfacción viéndolo. No, no siento soledad. Actualmente da la impresión de que el arte no interesa demasiado, pero las grandes exposiciones museísticas de artistas clásicos, tanto de la antigüedad como del modernismo, por ejemplo, provocan grandes colas en las puertas de los museos ¿Cree que es el arte actual el culpable de esta desafección y que sigue vinculado Foto: Iván Villalba.

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