LLEI D'ART 6

LLEI D’ART 38 a expectativas y sueños de futuro que quizás son más propios de épocas pasadas? El arte actual se ha hecho muchas veces difícil de en- tender incluso para los propios artistas. Cuando esta- ba muy reglamentado, hasta finales de los siglos XVII y XVIII más o menos, había una llave que permitía el acceso a ese espacio misterioso, pero como todas esas formas de prestigio se han abolido en nombre de la li- bertad, pues ahora ya no hay una firma que sea la úni- ca. Hay cientos de innumerables formas de expresarse, todas ellas aparentemente válidas y buenas, y dentro de ese laberinto resulta complicado moverse. Es muy complejo… En esta época ha pasado eso. Yo creo que han caí- do también los grandes credos políticos, ha habido un derrumbamiento de dogmas y todo mal tiene su precio, que es la soledad en la que te encuentras cuando no tienes una guía exterior que te conduce por el bien o por el mal. La gente, hace tres o cuatro siglos, sabía cómo tenía que levantarse, qué palabras decir, qué nombre tenía su dios, dónde estaba o qué relación tenía con noso- tros. Todo eso, naturalmente, facilitaba la vida del hom- bre. En el arte pasaba exactamente igual, y a lo mejor para mal, porque también creo que existe mucho arte falso dentro de los museos, en las iglesias y en otros muchos lugares, pues se ha hecho siguiendo una mala señalización. El artista ha obedecido esas normas que le imponía la sociedad, que era la que le permitía sobre- vivir, por lo que, a veces, materializaba exactamente los mismos errores que ella. Es curioso que, en épocas pasadas, cuando había gue- rra, hambrunas y enfermedades, la dignidad del ser hu- mano tenía mucho más valor. Ahora, muchos artistas jóvenes, con talento, viven sumidos en la desesperan- za. Antonio López ha marcado escuela para muchos de ellos. La figuración tiene un territorio infinito, como la abs- tracción, y pienso que nunca se va agotar. Lo que sí hemos hecho los figurativos, o al menos los que inspira- mos un cierto respeto, es proporcionar confianza a esas personas. El arte es muy complicado y los realistas nos quejamos mucho, pero los abstractos –quiero decir, los no figurativos–, tampoco lo pasan bien. Tienen muchas dificultades. El camino de la modernidad ha sido muy duro. Los primeros impresionistas lo pasaron muy mal porque eran grandes revolucionarios y cortaron con todo lo anterior. Entonces fueron ellos los modernos, y no lo tuvieron fácil tampoco. Este desapego del público para con el arte contemporá- neo, ¿no será quizás, mirando desde un punto de vista Foto: Iván Villalba.

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