LLEI D'ART 6
LLEI D’ART 42 El nivel de figuración actual, concretamente el de algu- nos talentosos del hiperrealismo, es muy alto. Dentro del proceso natural de evolución del arte quisiera pre- guntarle ¿hacia dónde avanza el realismo? El realismo ahora, como tantas muchas otras cosas, cuenta con grandes aliados técnicos a través de todos los avances de la ciencia, que facilitan mucho el trabajo. Si ahora tuvieses que realizar la estatua de la libertad, costaría mucho menos trabajo que cuando la hicieron en el siglo XIX. ¿Y sería mejor? No, porque el arte no mejora, el arte bueno no mejora. Da la medida del hombre, se va avanzando, se encuen- tra en espacios nuevos, como una casa que se va am- pliando, pero mejorar… la Dama de Elche, por ejemplo, no se puede mejorar. ¿Cuál es el misterio de la Dama de Elche? Es el misterio que tiene el hombre concentrado en una piedra. Todo lo que son sus aspiraciones religiosas, su asombro ante la belleza del mundo. Todo eso, pero de una manera aparentemente sencilla, está en esa escul- tura modesta de tamaño y con una técnica muy justa. No es la técnica de Cánovas, ni la de aquellos grandes escultores del siglo XIX tan fantásticos, pero ha atra- pado unos valores emocionales, morales y éticos, muy altos. En general, eso pasa con el arte antiguo. Técni- camente, como el busto de Nefertiti, no es nada del otro mundo. Actualmente un escultor, ayudado por las maquinas y su pericia, puede crear una imagen femenina técnica- mente muy superior, pero otra cosa es lo que ha conse- guido el hombre atrapar en esa piedra. Y el arte reside en eso, como la música. Puede haber una orquesta con mil violinistas pero a lo mejor es uno solo de los violi- nes el que te llega a emocionar más, dependiendo de lo que toque. El arte es así, una cosa fantástica. Con buen criterio se ha llegado a la conclusión de que el arte no puede avanzar, que cuando llega al techo, es el techo del hombre, el techo de las posibilidades humanas, in- telectivas. En la ciencia sí se avanza. En el arte se van añadiendo cosas nuevas, pero no se avanza. ¿Y Antonio López, personalmente, hacia dónde dirige la mirada? Pues donde siempre, hacia el mundo. Creo que al artis- ta la vida debe despertarle un profundo interés. Aunque el arte en España ha sido siempre muy dependiente del resto del mundo, pienso yo que tiene un corazón fuerte. Y respecto a la pregunta, sigo interesado en lo mismo que ya hace algún tiempo. Me siento pintor y quiero se- guir pintando, dibujando, haciendo alguna escultura. Y lo mismo que va evolucionando tu rostro, también notas que cuando pasó algo de tiempo, todos esos cambios físicos van reflejándose de una manera misteriosa en tu trabajo. No sabes cómo ni de qué manera, pero no- tas que lo de ahora lo ha hecho un señor mayor, de más edad, aunque quizás sea porque yo lo sé. Lo bási- co sigue siendo lo mismo, pero conforme uno se hace mayor, gana libertad e independencia, aunque siempre esta última de manera muy moderada. ¿Está plenamente satisfecho con su trayectoria? Pues curiosamente esta mañana estaba fatal. Pasé toda la mañana en un sofá, muy cansado, muy abruma- do, pero satisfecho de mi vida, sí. A veces simplemente me irrita que la sociedad no haga las cosas mejor, y que esas cosas nos afecten tanto. Me disgusta que el hom- bre no aprenda. Yo a veces estoy más descontento de los demás que de mí. Trato de rodearme de gente es- tupenda, pero es inevitable que los errores de muchos repercutan en tu vida aunque no quieras. Y repercutan mal. L. Noriega Foto: Iván Villalba.
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