LLEI D'ART 7

LLEI D’ART 12 imaginación y la fagocita, contribuyendo al levantamien- to de un espectral escenario donde se derrumban uno a uno los pilares sustentadores de la nobleza y la digni- dad humanas, mientras los necios aplauden y los ánge- les suspiran. Se aflige el mensajero y alza la mirada al cielo en busca de inspiración; deja reposar su lamento entre las estrellas, abrigándose en su fulgor, anhelando una señal que respalde la alianza. Pero no se engaña, él no. Hay luz para muchos, pero no para todos. Hay a quienes apenas les llegan las ilusiones para acabar el día y optan por reinventar realidades para transfigurar- las y beber de ellas; y hay también quienes se embeben en el ensueño de un esplendor renaciente, esbozando cuatro emociones sobre un lienzo improvisado, una tar- de cualquiera marcada por el frío y el abatimiento. Hay ángeles querubines y arcángeles, espíritus con- ciliadores y almas límpidas que transitan aquí, en la esfera terrenal. Estos coros de príncipes del bien nos acompañan en la expiación de cada vileza, cada error o villanía, y nos muestran el camino una y otra vez. Confundidos entre el gentío, perdidos entre la hojaras- ca de las vanidades, en eterno peregrinaje, alientan las causas nobles y alumbran la senda del errante. Para verlos no es preciso alzar la mirada, porque están en- tre nuestra gente, cualquiera que sea su género o es- pecie, y se reconocen por la estela que dejan tras su paso. He conocido a algunos a resultas de lo cual pude ser algo mejor de lo que era, avanzar con confianza y dormir en paz. Algunos de ellos han desaparecido un Desde hace más de un año, puede disfrutarse en el Paseo de la Reforma de la Ciudad de México, la espectacular exposición escultórica monumental del maestro Jorge Marín, que ostenta el título “Las Alas de la Ciudad”, organizada dentro del marco de celebraciones del Centenario y Bicentenario de México, cuyo mensaje y relevancia quedará inmortalizado en un libro que, con el mismo título, será presentado el próximo 10 de enero en el Instituto Nacional de Bellas Artes de la ciudad. Esta editorial ha querido expresar su admiración por la obra del artista ilustrando este artículo con alguna de sus más hermosas piezas. Más información: www.jorgemarin.com.mx tiempo después, cautelosamente, probablemente porque su enco- mienda hubiera concluido, aunque sé que –de algún otro modo–, si- guen cerca, dado que éste nuestro ángel centinela se mantiene alerta y vigilante en su orbe, allá donde sea que se encuentre, reconfortando en el desamor y escoltando en el retiro a lo largo de este tránsito que todos debemos asumir en solitario, pese a no estar solos. La creación, el perdón, las grandes decisiones, son trances que deben ser franqueados a cobijo de cual- quier influencia que no sea la de las propias pasiones. Solo de este modo acontece el cambio, y la hu- manidad avanza en una nueva con- cepción de las cosas y los tiempos, acortando distancias a ese anhe- lado entendimiento del sentido de nuestra existencia, el fabuloso enigma de ese legado que día a día nos sorprende y nos debería hacer recapacitar cuando algo o alguien nos sonríe o nos demuestra su bondad, y es que bien es cierto que Dios nos habla a gritos, pero casi nunca lo escuchamos. Luisa Noriega © Jorge Marín.

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