LLEI D'ART 7

17 es tan ajeno al arte y a lo que hoy se requiere de un embajador, que es como si no hubiere ido, pero estuvo. Insisto, ¿para qué sirven los embajadores, agregados culturales y de negocios? Los Institutos Cervantes se han convertido en academias de idiomas y en refugio de escritores y simpatizantes del partido en el poder a quienes se paga sin miramiento para tenerlos sumisos, cuando no apesebrados. A esta manifestación desbordante de nuestro arte no asistió el Embajador español, pero sí el Primer Minis- tro de Ucrania y el Ministro de Cultura y el Embajador de Francia y museólogos y curadores y coleccionistas. Los elogios a la oferta y al montaje de la exhibición no compensan la desazón de verse abandonado en una nación lejana, por amigable y cordial que fuese el tra- to recibido, con independencia de los extraños trámites burocráticos. IV Mistetsky Arsenal Es un gran espacio, espléndido, sin aprovechar en to- das sus posibilidades, porque está a la espera de un proceso de remodelación. Desconozco los proyectos que se han presentado, el elegido no me parece insupe- rable. Su directora, Natalia Zabolotna, debe estar muy atenta para darle el contenido que requiere. Cuando se remodele, en lugar de dedicarlo a experi- mentar con ocurrencias de vocación provocadora o provinciana, debería convertirse en Centro de Arte Mo- derno. Kiev tiene otros museos, de arte, historia, gue- rra, folclore. No museo de arte actual. Está el Pinchus Art Centre, que resulta un tanto decepcionante. Y otras colecciones de escultura y arte ucraniano actual, pero todo es muy fragmentario y muy local. Kiev es una gran capital, Ucrania va a ser sede del Campeonato Europeo de Fútbol en 2012 y debe ofrecer a sus visitantes con- tenidos culturales con presencia, algo más que fútbol y lugares de ocio. El arte ucraniano actual requiere selección, difusión, promoción. Hay revistas (ART Ukraine, Antikvar) que hablan de unos y otros autores, pero no hay una ofer- ta plural y rigurosa de su identidad. Hay mucho trabajo por hacer, si lo llevan a cabo y se libran de moscones y vendedores de humo, apostando por un concepto in- tegrador y limpio del arte; los kievitas y sus visitantes lo agradecerán. Compañeros de prensa, artistas, profe- sionales de los medios, no dejaban de pedir opiniones sobre el arte ucraniano, pero, ¿cómo se puede opinar de lo que no se conoce? Algunos nombres que he ido reteniendo de arte ucraniano actual: Roman Zhuk, Ana- toli Kri-volap, Oleksandr Dubovik, Marko Geyko, Arsen Savadov, Oleg Tistol, Tyberi Silvashi, Vasilkovski, Pimo- nenko, Serguei Grigoriev, Nechiporemko… Pero, no es suficiente para opinar. En todo caso, Ucrania debe dar a conocer sus tesoros y recibir los de otras culturas, para actualizar la suya, que tiene encanto y posibilida- des. Kiev está en situación envidiable para normalizar una oferta y cubrir la demanda cultural, que es grande, como prueba el éxito de lo mostrado en el Mistetsky Arsenal. V Pinchus Art Centre Salí decepcionado de su visita. Bien es verdad que lo que se expone no es la Colección Pinchus , sino una mirada al arte joven de Ucrania, que pretenden promo- cionar, pero, les será difícil, porque no hay calidad más allá del oportunismo de los ojeadores de revistas. Son jóvenes, muy jóvenes artistas, junto a algunos nombres consagrados: Andreas Gursky, espléndido; Chuk Close, Damian Hirst, Jeff Koons, Cattelan…No es suficiente para compensar la nada y la vulgaridad que ofrecen Vasyl Tsagalov, Oleksandr Roytburd, Zhanna Kadyrova, Mykola Ridnyi, Alina Kleitman, Mykyta Shalennyi… Con todos mis respetos, eso no provoca nada, marca una tendencia que es demasiado clara: poca sustancia, arte viejo cabe unos cuantos nombres con piezas muy arbi- trarias. ¡Una ensalada difícil de aderezar y cuyo mojo estropea la verdura! José Saramago y Agostinho Cordeiro, con motivo de la presentación del libro de Rogério Ribeiro “O Ano de 1993 de José Saramago”, en imagen de archivo tomada en junio de 1993. Foto cortesía Cordeiros Galeria (Oporto).

RkJQdWJsaXNoZXIy NzgyNzA=