LLEI D'ART 7
LLEI D’ART 18 Además, el edificio no cuenta con las condiciones pre- cisas. ¿Cómo se puede legalizar un espacio al público con una sola escalera para entrar y abandonar el edifi- cio? Hay piezas que no son únicas, sino múltiples. Los brazos del saludo fascista de Maurizio Cattelan están también ahora mismo en Nueva York y quizás en otros lugares. Eso hay que advertirlo. No es válido el juego de la obra múltiple que se ofrece como única. También su- cede en la otra fundación dedicada a la escultura, en la que la mayor parte de las obras son reproducciones en bronce, piezas seriadas que se ofrecen como únicas. No es nada contra el bronce, es contra la tergiversación y el quiero y no puedo ¡No es lo mismo tener una co- pia de la “ Bailarina ” de Degas, que la pieza original. No es igual un cuadrito de Banksy que un graffiti callejero del tapado más famoso del mundo! No debiera jamás confundirse el arte con sus sucedáneos, pero se hace y pasa, y no pasa nada. Y eso es grave y fraudulento. Kiev, la ciudad que elogiaron Balzac, Adam Mickiewicz, Ehrenburg o Jaroslav Hasek, el creador del bravo sol- dado Svejk, se merece algo más. y... VI El sueño de Kiev ¿Por qué a tantos les resulta Kiev un sueño exótico? Todos a quienes he comentado mi viaje a la capital de Ucrania, me han dicho: ¡Qué bien suena eso, qué suer- te,… Kiev! Ese misterio deben aprovecharlo, esa magia que crea el nombre y la lejanía, es muy buena para es- tablecer sinergias de llamada. La ciudad guarda todavía un leve sopor de la era comunista, pero fulgen los monasterios y las catedrales ortodoxas, con sus torres en forma de bulbos dorados con destellos orientali- zantes. Kiev es como un cuento para niños, como una antigua fortaleza siempre lista para ser devorada, con un río, el Dniéper, que parece un mar, con su isla Kazachi y sus leyendas. Me ha sorpren- dido el desconocimiento de sus poetas, en general. Me ha impresionado su dramática historia y su heroicidad, su capacidad para el dolor. La gente joven conoce a los cantantes de éxito, pero no la poesía que enraíza el alma ucrania- na, independiente de Rusia. ¡Que mu- chos jóvenes consideren una distinción hablar el ruso, supone un bajo golpe a los que sufrieron destierro, campos de concentración y muerte, durante el infernal y macabro reinado de Stalin. Músicos, pintores, genios como Malevich nacieron en esta ciudad, con hambre de primavera y de sonrisa, un paraíso gris que intuye que existe la alegría y que también le pertenece. El Petrovka Market fue todo un descubrimiento, allí ras- treé algunas ediciones y algunos libros, con poco mimo editorial, pero cuya carcasa gris o cutre no borra, ni esconde, el esplendor que contienen. Libreros y mise- rables furtivos en un ambiente dostoievskiano y seclu- so, pintoresco y anacrónico, se mostraban en el fulgor de su grisalla. Compré una edición de Alesia Ucrainka, publicada en Leningrado 1958; una antología, “ Los ojos del corazón ”, de líricos presos y torturados, Jar- kiv 1993; Vebrane , de Lina Kostenko, Kiev 1989; una compilación del poeta mártir Vasyl Stus; una traducción al ruso del poeta colombiano Luis Carlos López; Simo- nenko, Evgeni Pluznik, influido por la lectura de Ortega y Gasset; Mijailo Osadchy, traductor de Lorca; Volodi- mir Svidzinsky, Pavló Tichina, Rilski, Zemliak… Todo va tan aprisa ahora, que lo más fácil es quedarse atrás, sin saber muy bien adónde nos conduce la prisa, ni qué se pierde al quedarse varados. El desconcierto perturba. Los ucranianos tienen una oportunidad de oro para no perderse en el hastío, la nostalgia o la vulgari- dad. Espero que la sepan aprovechar. Y que la genero- sa aventura de Cordeiros Galería les abra los ojos y les dé alas. ¡A moverse, tocan….! Tomás Paredes Monasterio de San Miguel de las Cúpulas Doradas, Kiev (Ucrania). Magnífica muestra del más fiel estilo barroco ucraniano cuyo interior, sin embargo, continúa con su estilo bizantino original.
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