LLEI D'ART 7
LLEI D’ART 28 Uno del indiscutibles exponentes del así lla- mado realismo mágico onírico actual, Eduardo Naranjo, nacido en Monesterio, provincia de Badajoz, en 1944, nos recibe en su magnífico estudio-taller ubicado en Alcobendas –al norte de la ciudad–, una de esas mañanas de invier- no que tanto incitan a sentarse frente a una taza de café y conversar plácidamente. Le seguimos atravesando el jardín, uno de esos deliciosos rincones donde da la sensa- ción de que se ha permitido que sea la propia naturaleza la que marque el ritmo de las esta- ciones. El aire huele a frío. Cerca del magistral portalón que da acceso a su taller, en la parte posterior de su residencia, un palosanto luce el esplendor de su fruto, rebosante de caquis. El estudio de Eduardo es luminoso. Una luz cenital baña de blanco todas las superficies en- grandeciendo tanto las formas como el impacto visual de las mismas. Trabaja allí desde 1984. Se refiere a su taller como si de su santuario se tratara y, desde luego, no nos extraña. Es un lugar hermoso, una de cuyas paredes –ínte- gramente de cristal–, deja entrar al jardín en el recinto. Las distintas dependencias de las que consta son magníficas: techos elevados y una absoluta predominancia de colores claros. Allí donde ahora reposa el último de sus traba- jos, un impresionante lienzo que el pintor titula “Inés y la creación”, y que reinterpreta –de una manera exquisitamente personalizada y con- temporanizada, si se me permite el comenta- rio–, la creación de Adán, la magistral creación de Miguel Ángel, allí justamente creo “Vanesa”, uno de sus lienzos más conocidos. Mientras nos dirigimos al apacible rincón donde charla- remos, nos habla de la oración, de la soledad y el silencio que inspiran su acto creativo. “Aquí –continúa–, expreso mis sueños”. Y aunque se el comentario–, la creación de Adán, la magistral creación de Miguel Ángel, allí justamente creo “ Vanesa ”, una de sus obras más conocidas. Mientras nos dirigimos al apacible rincón donde charlaremos, nos habla de la oración, de la so- ledad y el silencio que inspiran su acto creativo. “Aquí –continúa–, expreso mis sueños ”. Y aun- que se reconoce aficionado a la música clásica, el flamenco o incluso el jazz, busca un cierto si- gilo a la hora de trabajar. “Es algo así –nos acla- ra el maestro–, como lo que sucede en la fiesta taurina: en un determinado instante se presiente la inspiración.” “Aunque no se perciba de manera estridente, me he expresado a lo largo de mi vida de múltiples formas ” –nos explica–. “ Pretendo re- flejar la vida, bien sea a través de un paisaje, una naturaleza muerta o una figura humana. En esta última, simplemente pretendo dar testimonio de esa paz y sosiego que transmiten; el modelo es indiferente a nuestra mirada. Trabajo siempre del natural, porque es algo que transmite la vibración de su vida interior. La fotografía puede ayudar a recordar cosas pero siempre hay que volver al natural. Vanesa, por ejemplo, se ha hecho desde el principio al final del natural, aunque siempre puedes potenciar la sensación de realidad me- diante elementos varios, como la integración de fondos o componentes paisajísticos.” “A la hora de elegir un tema todo es muy casual. Cuando uno pare una obra o la está acabando, normalmente ya está bullendo en tu interior la siguiente, aunque a veces surja algo de forma esporádica. Normalmente no he vivido tiempos vacíos. Siempre he tenido el ánimo elevado. Con- cebir obras es algo que siempre va por delante. Ines y la creación está, por ejemplo, inspirado en < Foto: A. Serés. “A pesar de que sigue existiendo un rechazo al realismo por parte de muchos sectores, el tiempo dirá si lo que hoy se considera vanguardia lo era o no en realidad”
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