LLEI D'ART 7

63 Jacques Henri Lartigue. Bibi, sombra y reflejo. Hendaia, agosto de 1927. Fotografia de J H Lartigue © Ministère de la Culture – France / AAJHL. tras día descubre la modernidad. También el joven fotó- grafo y su hermano Zissou sueñan desde pequeños con disfraces que les permitan asemejarse a los héroes de sus aventuras preferidas: aviadores, pilotos de carreras o exploradores de mundos lejanos. Gorros, gafas y abri- gos de piel hacen que quienes los lleven parezcan ex- traterrestres. En este grupo de imágenes encontramos exploradores de un nuevo tipo, figuras enmascaradas, pesadas y paralizadas en su singular atuendo. Finalmente, el último ámbito de la exposición muestra la fascinación de Lartigue por el infinito y la naturaleza, donde el hombre se enfrenta a su soledad. En esta par- te de la obra de Lartigue, el individuo aparece con ape- nas más consistencia que una brizna de paja, como un fantasma agitado por los vientos o movido a merced del oleaje. Nuestro paso terrenal es efímero: eso es lo que nos repiten constantemente estas imágenes que traicio- nan una felicidad imposible de retener y que indican que sólo estamos en la Tierra como habitantes transitorios. Los soportes de la memoria Se han conservado algunos tirajes realizados al mismo tiempo que las tomas fotográficas correspondientes. Se denominan copias de época o vintage. Reveladas por el propio Lartigue o confiadas a un laboratorio, suelen ser contactos en formato de negativo y, a veces, am- pliaciones. Los procedimientos La estereoscopia: El hombre percibe la profundidad del espacio que lo rodea porque dispone de dos ojos: la vi- sión binocular permite la sensación de relieve. En 1902, el padre de Lartigue, gran aficionado a la fotografía, presta a su hijo de ocho años una cámara estereos- cópica de placas de vidrio. Con ella, el joven Lartigue descubre un nuevo juego: no sólo puede restituir la rea- lidad, sino también captar el movimiento. Los autocromos: Con 17 años, Lartigue descubre con gran emoción los procedimientos de la fotografía en co- lor; primero, el inventado por Lippmann y luego, el que comercializan los hermanos Lumière. Se maravilla ante esas invenciones que le abren nuevas perspectivas. En 1912 utiliza una Klapp Nettel estereoscópica de 6 × 13 cm para realizar sus primeras placas autocromas.No obstante, Lartigue comprueba que el procedimiento del autocromo es incompatible con el regocijo que experi- menta él al captar el movimiento. En 1927, a pesar de su fascinación por el color, la imposibilidad de tomar ins- tantáneas le desanima y lo deja de lado. En la actuali- dad, la Donation Lartigue conserva unos 80 autocromos estereoscópicos del artista.

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