LLEI D'ART 7

“Cuadratura de campo”. Javier Medina. Las fuerzas formativas de la conciencia multidimensional a través del arte El metarrealismo de Javier Medina 66 La obra de Javier Medi- na es el resultado de un largo proceso dedicado al estudio y reflexión acerca de las incógnitas que plantea el universo: tanto de su espacio físi- co como generador de formas, como de sus ritmos vitales, que defi- nen los ciclos que van marcando el compás del tiempo, teniendo en cuenta la energía que emana, sin la cual no existiría la vida. En su búsqueda, entra en contacto con tradiciones filosóficas, que tienen como fin acceder al conocimiento que se deriva del contacto con el medio natural. Fue su pro- pia experimentación sensorial a partir de los sonidos del aire y la lluvia, los matices de la luz, los aromas o el silencio de la noche los que generaron su vivencia, que unida a la propia supervivencia ante los avatares físicos, creó un mundo de sensaciones y de imágenes preferentes, que elegidas casi de un modo instintivo, quedaron vinculadas en esencia a su psiquismo. La imagen Frontera dimensional , por ejemplo, nos ini- cia a la contemplación del universo a partir de la dimen- sión espacio-tiempo descrita por Einstein (Teoría de la Relatividad, 1906). La confirmación de la existencia de un nuevo espacio físico, no accesible a él a través de los sentidos, alteró las bases que sustentaban nues- tras creencias acerca del mundo y puso de manifiesto nuestra vulnerabilidad frente al medio, a la par que mo- dificó nuestras creencias sobre cómo se sucedían los acontecimientos. Esta nueva cosmovisión provocó otro modo de percibir y describir la realidad física que lle- vó a la modificación de nuestras actitudes fren- te al mundo, conside- rando el universo a par- tir de entonces como un todo unificado, orgá- nico e interconectado que afecta al ser huma- no en el devenir de su propia naturaleza, de la que forma parte como sujeto activo; será nuestro propio punto de vista sobre los hechos, lo subjetivo, lo que dará paso a la construcción de lo que consideramos “nuestra” realidad. El espacio es entendido en la obra de Medina, no como un lugar vacío, sino como un “seno materno” donde se gesta la realidad y de donde emergen las formas creadas en base a estructuras geométricas, proporcionales y ar- mónicas, canon sobre el que se sustenta el concepto ideal de belleza clásica. De ella, parte la luz blanca, cósmica y vibrante, que va descomponiéndose por efectos de reflexión en múltiples tonalidades de color, siendo el tiempo su ejecutor, que va deslizándose a tra- vés del proceso que conforma la vida. Medina encuentra en el color el elemento unificador y expresivo para trasmitir el sentimiento que generó su vivencia. Para ello, compone espacios de grandes masas de color a partir de secuencias cromáticas que se organizan marcando un compás rítmico, con un len- guaje cuasi musical, que aluden a la danza vibrante y cósmica de la que emergen las formas en el espacio. Para expresar la vida que se inicia, parte de gamas cromáticas de colores vivos e intensos, como medio de manifestar el impulso vital y espontáneo que, como

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