LLEI D'ART 7

71 “Ciencia y caridad”, 1905. P. Picasso. Museo Picasso, Barcelona. En el Renacimiento la ciencia se separó definitivamente de la filosofía para después disgregarla en especialida- des como la termodinámica, la física o la bioquímica. La ciencia es un elemento fundamental en la construcción de la civilización humana tomada en su conjunto. Las teorías científicas, al fin y al cabo, responden a las ne- cesidades de los hombres, y su evolución responde a la que el hombre ha seguido en su concepción del mundo y la valoración de los hechos de la vida. La ciencia no surge por la inspiración de unos “sabios” o “eruditos” de forma espontánea. Los primeros pasos son cuestiones prácticas que resuelven situaciones comunes de la vida diaria, sobre cuyos resultados exi- tosos se establece un procedimiento fijo de actuación, protocolo de reglas fijas al que se le acaban encontran- do las razones de su éxito en la teoría científica que lo confirma como verdad transmisible. El arte no ha estado al margen de tan importante capí- tulo de la humanidad que ha sido reflejado en multitud de ocasiones. El mismo Leonardo se explayó en ello representando muchos de sus inventos tecnológicos de forma artística. Incluso realizó disecciones anatómicas, al igual que lo hizo Vesalio, para una mejor concepción “The Doctor”, 1891. Sir Samuel Luke Fildes. Tate Gallery, Londres. del cuerpo humano. Galileo Galilei (1564-1642) fue uno de los grandes polímatas del Renacimiento, ya que se interesó por las ciencias y las artes (pintura, literatura y música). Sin duda, los que albergaron conocimiento, lo hicieron ampliamente, sin especializaciones tal y como las conocemos actualmente. Fueron eruditos del cono- cimiento universal que representaron en las expresio- nes artísticas de la época. La muestra del telescopio de su invención ante el dogo de Venecia aparecía en un

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