LLEI D'ART 7

LLEI D’ART 80 sica, hasta llegar al modelo humano al natural. Un pro- grama perfectamente secuenciado que dotaba al artista del mejor saber hacer y un control de la técnica inmejo- rable. El dibujo por aquel entonces no era considerado como arte en sí mismo; se utilizaba como ensayo previo de un proyecto pictórico, formando parte de su proceso, sin conseguir alcanzar prestigio artístico más allá de los talleres y academias de su sociedad. El tiempo evolu- ciona los conceptos y a la vez el arte consigue su eman- cipación, dejando de ser visto como un oficio. La pintura y del dibujo se vuelven algo más personal y libre, fuera de las normas académicas y estatales. Fue la llega- da de las nuevas tendencias y movimientos artísticos modernos lo que revalorizó el concepto del dibujo, uti- lizándolo como fin, a la vez que aportó nuevos valores estéticos y conceptuales como representación gráfica. En época contemporánea, surge el concepto de que todo vale. El artista, antes artesano, ahora pasa a po- seer total identidad y libertad para expresarse. El arte se basa en expresar sensaciones del propio artista y el mundo que le rodea, personal y único. Se revalori- zan diversos conceptos tales como el trazo, el gesto expresivo, el grafismo y la pincelada espontánea, entre otros, dando carácter a un nuevo resurgir y liberación del dibujo. Y prevalecen dos maneras clásicas de ver el entorno, de manera lineal y de manera pictórica. Ex- presado en un ejemplo clásico, basado en la obra de dos grandes artistas, podemos decir que la diferencia entre la obra de Durero y la de Rembrandt, radica en que en la obra de Durero predomina el dibujo, el con- torno, lo lineal; mientras que en la obra de Rembrandt predominan los planos, las manchas, lo pictórico. Pero los conceptos a través de la historia pueden llegar a ser antagónicos y pasar de las más estrictas normativas a las libertades absolutas, creando una dualidad contraria entre un arte sujeto a criterios y normas determinadas, y un arte que rechaza cualquier planteamiento coercitivo y restrictivo en la libertad creadora. Esta libertad artística conceptual y técnica, modelo de enseñanza que hasta día de hoy perdura, ha ocasio- nado la perdida del oficio y, poco a poco, también del tan valorado saber hacer de épocas pasadas. El nuevo concepto y estética de los valores artísticos influyó y si- gue influyendo directamente en el modelo de educación y concepción de la enseñanza, viviendo sus repercusio- nes hasta la actualidad. El artista romántico alemán Gaspar David Friedich dijo: “ dejad que cada uno tenga su forma de hacer y su for- ma de expresarse, y ayudar al estudiante con vuestro consejo, en lugar de imponer la ley ”. En estos paráme- tros conceptuales nadie puede establecer una regla vá- lida para todos, aunque cada uno puede hacerlo para sí mismo. En cierta manera, cuando dibuja, el autor se autodefine, se autodescribe, muestra su visión tanto de lo que mira como de lo que piensa, de lo que anhela y de lo que busca, plasmando en un registro gráfico, amplio y diverso, su pensamiento. En la actualidad, el término dibujo es relativo y confuso en su consideración conceptual, encontrando casos muy cercanos a la defi- nición de pintura. ¿Cual es la frontera que delimita estos dos conceptos artísticos y nos sirve a la vez para clasi- ficarlos?, ¿se halla en la técnica?, ¿en el proceso?, ¿en si se utiliza pincel?, ¿en el tiempo de ejecución?, ¿en el formato?, ¿en si tiene color?, ¿en la perdurabilidad en el tiempo?, o bien, ¿en la amplitud descriptiva de la técnica utilizada? La respuesta a todas estas preguntas es definitivamente no. La frontera entre pintura y dibu- jo siempre ha estado sutil e indeterminadamente deli- mitada. Es de conocimiento global que la definición la determina el tipo de técnica o material, considerándose como técnicas de dibujo, el carbón, cretas, sanguinas, pasteles, acuarelas o guache; y técnicas de pintura el “Apunte figura”. Técnica mixta sobre papel. J. Diaz Alamà. 30 x 21 cm.

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