LLEI D'ART 7

VENECIA las rutas del arte EXCELSA DECADENCIA 84 Vista de Venecia. Foto Juliette Gibert. Licencia Creative Commons. L a enigmática ciudad de los canales –la cruzan ciento cincuenta–, la siempre cambiante Sere- nissima a la luz de quien la contemple, la flagrante Per- la del Adriático, parece querer ocultar el auténtico teso- ro de su belleza a toda mirada deportada o curiosa para desnudarse solo ante los ojos del amante rastreador de señales que delaten el fulgor de su intangible hechizo. Aunque ya a finales del siglo X, Venecia había conse- guido consolidarse –gracias entre otros muchos fac- tores a haber ejercido como nexo de unión entre el entonces desconocido Oriente y Occidente–, como la mayor potencia naval mediterránea y centro crucial de operaciones del Adriático, no es hasta el Renacimiento “Humedad pegando mohos milenarios, casas viejas entre palacios venecianos, barcos surcan- do puentes, palomas volando al cielo. Entre gón- dolas y mandolinas, mi corazón canta, te busca entre canales ya viejos.” Alexis Coald cuando se confirma el posicionamiento de Venecia en las artes. Con la caída del Imperio bizantino tras caer su capital, Constantinopla, en manos de los turcos, se oficializa el final de la Edad Media erigiéndose la Sere- nissima en refugio para hombres de letras, científicos y artistas que acuden a la ciudad para continuar con su trabajo y perfeccionarlo. Durero, Bellini, Carpaccio, Giorgione, Tiziano y Veronese, entre otros muchos, establecieron en Venecia sus talleres de trabajo, a la par que algunos de los más insignes arquitectos de la historia se ocupaban de embellecer la ciudad con sun- tuosos palacios donde convivía armónicamente el estilo renacentista y la exuberancia dieciochesca. A resultas de su pasado, conviven fachadas de influencia bizanti-

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