LLEI D'ART 7

9 lo que necesitamos localizar nuevas fuentes de finan- ciación, aunque tenemos la suerte de contar con la fide- lidad de muchos mecenas. P: ¿Cree que deberían los grandes museos promover nuevos talentos contemporáneos o esa debe seguir siendo una responsabilidad de marchantes y galeris- tas? R : Nuestros papeles son diferentes. A mí me gustaría que el Louvre acogiera artistas vivos, algo que ya suce- dió durante los siglos XVIII y XIX. Hubert Robert tenía su taller en el museo y Delacroix pintó un techo en el Louvre. Esta tradición se fue perdiendo paulatinamente durante el siglo XX. Realmente creo que es labor del Louvre el suscitar la creación contemporánea. Morellet, Anselm Kiefer o Cy Twombly también han aportado al Louvre nuevos decorados perennes. Además, mante- nemos una política de exposiciones de arte contem- poráneo sostenido, siempre en relación con nuestras colecciones, como en el caso de Wim Delvoye, cuya exposición será presentada la próxima primavera. P: ¿Qué tipo de vinculación mantiene el Louvre con las nuevas corrientes artísticas (instalaciones, video arte, etc.)? R : El arte contemporáneo está muy presente en el Lo- uvre. Además de las decoraciones perennes y las ex- posiciones temporales, tenemos cada año a un nuevo e importante invitado al que damos carta blanca para que diseñe una programación en el seno del museo. El año pasado se trataba de Patrice Chéreau, quien pidió a la fotógrafa Nan Goldin que presentase un diaporama “ Scopophilia ”, en el que ella misma fijase su mirada en las colecciones del Louvre. Este año, JMG Le Clézio introdujo dos coches “ low riders ” dentro del marco de su programa “Los museos son mundos”. El Louvre debe ser el museo de todas las artes. P: ¿Cómo se consigue que un museo de la talla del Louvre se mantenga constantemente vinculado a la ac- tualidad del arte? R: Está en los genes del Louvre una constante integra- ción de lo más reciente de la modernidad. Esa es su auténtica identidad. Una vez más ahí, cuando creamos un nuevo departamento de Artes del Islám, lo hemos hecho sobre espacios también nuevos, cubriendo uno de los patios del Palacio. El trabajo arquitectónico de Rudy Ricciotti y Mario Belli- ni seguirá siendo profundamente innovador aún estan- do perfectamente integrado con la historia y el espíritu del lugar. El Louvre es un palacio que no deja de evolu- cionar a lo largo de los siglos. Debemos enriquecer esta herencia, insistiendo en el avance. P: Siempre centrándonos en grandes museos interna- cionales ¿Cuáles son los aspectos –desde su punto de vista– que marcan las más importantes diferencias en- tre la gestión de un director u otro? R: Yo, por ejemplo, soy un conservador, un historiador de arte, y pienso que esto es algo que guía de algún modo mi quehacer cotidiano, incluso cuando dispongo de poco tiempo para escribir o investigar. Sin embargo sigo manteniendo el punto de vista del conservador, con una preocupación constante por la excelencia científi- ca, tanto en materia de programación como de inves- tigación. La vocación de los museos se ha enriquecido considerablemente, dentro de un contexto económico cada vez más restringido. El auténtico desafío, lo que realmente está en juego, es el mantenimiento de la pro- gramación. Foto: Didier Plowy

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