LLEI D'ART 9

LLEI D’ART 12 «Rueda de bicicleta», 1951. Marcel Duchamp. Reproduc- ción autorizada por pérdida de la obra original, realizada en 1913. Duchamp fue el pionero de lo que posteriormente se denominó ready-made o art trouvé, abogando en defensa de lo fugaz o circunstancial como base de una creación que, según él mismo planteaba, no necesariamente tenía por qué ser artística. felizmente, existe una impresionante cantera de jóvenes artistas con talen- to suficiente como para hacernos ol- vidar las penas, conmover y emocio- nar al público y ensalzar ¡que buena falta le hace! la mustia reputación de una buena parte de lo que se conoce como arte contemporáneo. Llantas de automóviles comparten cartel con una montaña de ladrillos o un montículo formado por tablones roñosos, partiendo de la premisa de que cualquier ocurrencia, por maja- dera que ésta sea, puede adoptar la categoría de obra de arte siempre y cuando el artista se haya previamente ganado el beneplácito de algún gale- rista pudiente con delirios de visiona- rio. Sin creación ni innovación, falta la esencia. Eso sí, puede ser muy mediático. Bien mirado, y teniendo en cuenta el magnánimo ideal que el movimiento conceptual acuñó en sus inicios: el de no comulgar con las exigencias del mercado, no tenemos más que salir a la calle para disfru- tar con el mejor de los happenings , la «crème de la crème» de los fogo- nes del sibaritismo conceptual, como cuando los payeses leridanos vuelcan sus camiones repletos de magnífica fruta fresca sobre las carreteras o los médicos de la sanidad pública salen a la calle a ejecutar un flashmob rei- vindicativo: ¡Ahí sí que sólo están en juego los conceptos, porque lo que es soporte…! Luisa Noriega

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