LLEI D'ART 9

15 I La información . Los periódicos pierden lectores, las revistas apenas los tienen –ésta gana lectores, ¡algo bueno estará haciendo Luisa Noriega!–, las galerías ca- recen de visitantes, en las televisiones lo de menos es la noticia, los programas mayoritarios son aquellos que alimentan nuestro lado más obscuro: cameo y famoseo. ¿Qué está pasando con la información? ¡Que no exis- te, que se ha convertido en otra cosa! Se mezcla con opinión tendenciosa, con intereses, y acabamos por no saber dónde estamos ni qué buscamos. Vivimos en el reino de la confusión. El catedrático Francesc de Carreras, La Vanguardia 24.X.12, escribe: «A los efectos de poseer conocimiento, es mucho mejor estar en el error que en la confusión… El error te permite rectificar si te convencen nuevos ar- gumentos. En cambio, la confusión implica siempre un «Lo más alto, lo más excelso, lo más exquisito, lo más divino que hay en el hombre es la inteligencia», Azorín, «Con permiso de los cervantistas», Biblioteca Nueva, Madrid 1948, pág. 209. El grado de inteligencia está relacio- nado con la capacidad que tenemos para dar respuesta idónea a las cuestiones que nos plan- tean la vida y la razón. De sólito, nos ocupamos del mundo –lo abstracto–, obviando lo concreto. Hablamos de la sociedad, olvidándonos del hombre ¡Así nos va! T omás paredes Nombrado en 2006 académico correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de Nuestra Señora de las Angustias de Granada y subdirector del perió- dico El Punto de las Artes hasta 2008, Tomás Paredes Romero – licenciado en Derecho, Historia Antigua e Historia del Arte, profesor, periodista y críti- co de arte–, ha publicado más de 10.000 artículos en diferentes periódicos y revistas especializadas en arte, y viene siendo colaborador asiduo del diario La Vanguardia de Barcelona sobre mercado del arte. Ha pronunciado más de doscientas conferencias, tanto en España, como en Francia, Suiza y Portugal y es secretario del Premio BMW de Pintura. Desde 2004 es Presidente de la Asociación Madrileña de Críticos de Arte (AMCA). Actualmente es presidente de la Asociación Española de Críticos de Arte (AECA). Análisis desde lo concreto desorden mental que te recluye en un laberinto sin sali- da». La misma noticia en tres periódicos tiene tres rea- lidades distintas. ¿Cómo entender ese galimatías? En lo referente al arte, igual. Se informa del mercado del arte, desde internet y los despachos, sin salir a hacer el trabajo de campo imprescindible. ¿Cómo sacar conclu- siones solventes de un mercado tan opaco, tan viciado? Y no hablo sólo de galeristas y marchantes, sino de los artistas, que menosprecian la comercialización de sus obras y hacen la competencia a sus propios difusores –vender en el taller a precios inferiores que en la galería, no es una traición, sino una soga que se pone el artista al cuello–. Hay que ser serios y cada quien debe jugar su papel. Del error se sale, con argumentos y eviden- cias; de la confusión, con dificultad, porque toma lo falso por verdadero ¡Leed a Ortega, a Eduardo Lourenço, dos maestros del pensamiento, de la claridad, y veréis! II Notas de prensa . ¿Quién hace las notas de prensa de las actividades culturales en galerías, centros cultura- les y presentaciones? En general, el mismo que hace la obra, pero sin firmarla. Esa nota de prensa –con una retórica insufrible, cuajada de aporías y vaguedades sin sentido–, sin el más mínimo contraste, se copia en me- dios digitales y escritos y así se establece una cadena de reproducción de textos que no dicen nada, que nadie entiende y que no sirven para nada, bajo una pretensión conceptual espuria. ¿Qué ha sucedido con la crítica? Que ha desaparecido. Ha sido suplantada por el mercado y por los reseñistas. No se escriben críticas, sino reseñas, sin más. Y esas

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