LLEI D'ART 9
LLEI D’ART 26 Galera. Su friso superior luce 52 estatuas policromadas y representativas de los reyes de Castilla y León. Una de las estructuras más espectaculares, que da la bien- venida a los visitantes y a cuyo pie se extiende la plaza que da acceso al castillo, es la Torre de Juan II, con sus espléndidos torreones. Se puede acceder a lo alto de la misma salvando una angosta y empinada escalera. Se levanta sobre la zona más llana de la roca, y al ser la más desprotegida, tiene el foso delante. Un único ven- tanal germinado revela la torre original sobre la que se irguió en el siglo XV. Su interior –que en un principio sirvió como sala de armas–, muestra una decoración de reminiscencias mudéjares y actualmente alberga el archivo histórico militar más antiguo del país. De entre las salas nobles, merece la pena reseñar, si- quiera sintéticamente, la conocida como Sala del Trono o del Solio, con tronos bajo dosel con el blasón de los Reyes Católicos y su divisa. En los muros cuelgan sus retratos, el de Isabel firmado por Madrazo y el de Fer- nando, por Montañés. La vidriera del ventanal represen- ta a Enrique IV y es obra del artista segoviano contem- poráneo Carlos Muñoz de Pablos, también autor de las vidrieras de las restantes salas. También reseñaremos la conocida como Sala de la Galera, cuyo apelativo se debe a que su antiguo artesanado recordaba vagamen- te la forma del casco de un barco invertido. Los ven- tanales rinden homenaje a Enrique III y a Enrique II, con algunas escenas relativas a la muerte de Pedro I y Juan II. De uno de los muros pende una pintura también de Muñoz de Pablos, conmemorativa de la coronación de Isabel la Católica como reina de Castilla y León. Otras salas nobles del interior de la hermosa fortaleza son la Sala de las Piñas (conocida así por los motivos decorativos de su artesonado) y la Cámara Regia. La Sala de Reyes, finalmente, fue encomendada por Feli- pe II para custodiar las estatuas de los reyes de Astu- rias, León y Castilla. Una de las pinturas de la sala es un retrato del propio Felipe II y las otras dos son sendos retratos de dos de sus esposas, Isabel de Borbón y Ana de Austria. Es probablemente la sala más conocida de todo el recinto. Vista del Alcázar desde la Alameda donde confluyen los ríos Eresma y Clamores. Foto Miguel 303xm.
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