LLEI D'ART 9

LLEI D’ART 28 hablando de tantas otras cosas esenciales de la vida. «No juzgo. Ya resulta difícil estar seguro de uno mis- mo. Cada persona debe buscar dentro de sí misma una belleza que está oculta, una belleza interior que ni uno mismo conoce a veces. La ciudad es un conjunto de gente, no sólo de edificios. Yo intento que esta gente vuelva a tener una sensación de paz, un lugar de sere- nidad donde encontrarse, eso está bien. Es como aquel libro preferido, aquel sofá o rincón en el que nos re- fugiamos en la tormenta para rehacernos. Creo que la escultura debe dar cobijo a la gente» . En sus palabras hay convencimiento y pasión. Da gusto escucharle. «Estaba en Wisconsin, frente al lago Michi- gan, del que sobresalía un mástil de madera. Estaba nublado y hacía mucho viento, como casi siempre en aquella zona,... todo estaba en movimiento. De repente dos pájaros se posaron en el mástil y ahí comprendí que eso era la escultura para mí. El agua, el viento, el pájaro,… todo se movía, pero el mástil estaba ahí firme, ofreciendo reposo» . El proyecto de Saint Helens en In- glaterra, era algo complejo. No se trataba de crear un espacio como en Chicago. Tenía que regenerar el espa- cio que había estado ocupado por una de las mayores minas de Inglaterra. «Cuando se cerró –nos dice–, fue una tragedia social enorme» . Veinte años después, los ex mineros y el ayuntamiento intentaban imaginar cómo transformar esa colina que había quedado desmantela- da, y que estaba formada por los propios residuos de la mina, a una altura de 86 metros sobre el mar. El pue- blo ya se había rehecho y restablecido su economía. Pensaron en Plensa para darle vida a aquel proyecto. «Pensé en intentar sacar algo que me parecía que es- taba oculto allí dentro y que tenía que salir de alguna manera. Me envalentoné y decidí que fuera una cabe- za, porque nadie las hacía en aquel momento y es un lugar apasionante donde residen todos los sentidos» . Hace un repaso y nos recuerda las cabezas de la cul- tura Olmeca, las de la isla de Pascua, la de los Budas o las de Camboya, en Angkor. «Uno de los mineros me dijo: “No puedes imaginar lo que es trabajar a 300 me- tros de profundidad, la oscuridad es tan profunda que hasta la luz es un sueño”. Por eso la llamé “Dream”. Yo vengo del Mediterráneo, donde la luz es tan normal que te olvidas de su valor. No quería hacer algo anacrónico en recuerdo de una tragedia porque lo que yo pretendía era hablar de futuro» . Es la cabeza de una niña de nue- ve años. «Los niños , –dice–, son un referente, y no son consecuencia de nada» . Los ojos cerrados representan la profundidad de la mina. «Spiegel I y II», 2010. Acero inox.pintado. J. Plensa. Yorkshire Sculpture Park, West Bretton (Reino Unido), 2011. Foto Jonty Wilde © Yorkshire Sculpture Park

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