LLEI D'ART 9

41 Es además el lugar de la familia, donde se funden los mitos de la doble personalidad y Guillermo Tell. De la Residencia de Estudiantes de Madrid al surrealismo La Residencia de Estudiantes (finales de 1922-1926). El encuentro con García Lorca y Buñuel. El Dalí aún provinciano se encuentra frente a frente con la Gene- ración del 27 , que agrupa poetas, escritores, pintores y cineastas. Dalí se inspira cada vez más en las van- guardias que ya descubriera en Figueras. Poco a poco, descubre la pintura surrealista a través de las revistas y las exposiciones, y construye un mundo pictórico que se nutre tanto de Joan Miró como de Yves Tanguy, de Hans Arp o de Max Ernst y el imaginario colectivo desa- rrollado en la Residencia ( Putrefactos ). El surrealismo: París y el método para- noico-crítico La realización de la sexualidad de Dalí, ligada a su en- cuentro con Gala Éluard, va acompañada de un giro en su carrera, con las exposiciones de París (Camille Goemans, Pierre Colle, etc.), su adhesión al surrealis- mo y las primeras obras blasfemas. Este movimiento histórico está jalonado de transgresiones dalinianas: la revuelta contra la autoridad del padre, la crisis de identi- dad, las alusiones a la coprofagia. El método paranoico- crítico transforma y subvierte el mundo. Dalí propone sustituir el automatismo pasivo del surrealismo (el di- bujo automático, los cadáveres exquisitos, el frottage o frotado, etc.) por un método activo basado en el deli- rio de la interpretación paranoica. El método daliniano se anticipa varios años a la publicación de la tesis de Jacques Lacan sobre la paranoia. Con un régimen de visibilidad propio y sobre el que teoriza, Dalí desarrolla las dobles imágenes, obras maestras de la ambigüedad visual. El Ángelus de Millet: ejemplo paradigmático del método paranoico-crítico. Dalí se convierte en historiador del arte y parte en bus- ca de la comprobación científica de su interpretación delirante de esta obra (con la colaboración del Museo de Orsay, que de modo excepcional ha prestado para la ocasión el cuadro de Jean-François Millet, L’Angélus (1857-1859). Mito e historia Los dictadores. Hitler, Franco, Lenin: ¿fascinación o crí- tica? A nadie se le escapan las turbulentas relaciones que mantuvo Dalí con los mandatarios absolutistas, a sus ojos, figuras deseables y objetos de proyección. Canibalismo: Dalí, artista no comprometido, trata la historia actual ajustándola a la cuadrícula del método paranoico-critico. La Guerra Civil española lo aleja per- manentemente de esta realidad y se refugia en la inter- pretación delirante de los personajes y sus atributos: la «espalda regordeta» de Hitler, el bigote de Lenin... Teatralidades Tras Un Chien Andalou (Un perro andaluz) (1929), L’Âge d’or (La edad de oro) (1930) y algunos proyectos cinematográficos experimentales no llevados a término (Babaouo, Jirafas en ensalada de lomos de caballo – para los hermanos Marx–, Moontide...), Dalí recibe la llamada del cine de Hollywood ( Recuerda , de Hitch- cock, Destino , de Disney). La Compañía de Ballets rusos le invitó a realizar los decorados y el vestuario para ballets como Bacchanale, Tristan Fou , etc. Dalí no desdeña ningún medio contemporáneo: fotografía, tele- visión, actos en grandes almacenes y otros lugares pú- blicos, donde da muestras de su excepcional capacidad de improvisación. Ciencia, mística y teoría Mística y teoría: El fin de la Segunda Guerra Mundial con el apocalipsis nuclear de Hiroshima y Nagasaki transforma profundamente la pintura de Dalí. Los se- cretos de la materia revelados por los trabajos de Eins- tein y Heisenberg suponen para Dalí una autentica re- velación. Dios está en los átomos o los neutrinos, aun cuando el artista confiese que su fe sigue siendo una incertidumbre. Dalí se identifica con el misticismo de San Juan de la Cruz, a la vez que se nutre de las teorías científicas de Heisenberg (el principio de incertidumbre) o de la cibernética de Norbert Wiener, en un intento apócrifo de fundir religión y ciencia. En esta etapa se encuadra su obra Téte nucleaire d’ange (1962) La autorreferencia y las «grandes má- quinas» LaAsunción atómica: el pintor mítico resucita un barroco espectacular con unas perspectivas vertiginosas. Dalí, marqués de Púbol se cuenta ahora entre los Grandes de España: Velázquez, Picasso y la figura del torero. Salida de la exposición a través del cerebro: entramos como cuerpo y salimos como espíritu. Una evocación material de las circunvoluciones del cerebro de Dalí.

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