LLEI D'ART 9

43 éste y el mejor traductor de la sensibilidad romántica. Una de las principales novedades que trae consigo el Romanticismo es que por primera vez se le otorga al paisaje protagonismo como género artístico en sí mis- mo. El triunfo de la subjetividad y de la libertad creado- ra, tan vinculada al pensamiento romántico, hace que el paisaje esté sujeto al estado anímico y a la expresión de los sentimientos y la espiritualidad del artista, quien encuentra en el dibujo el mejor vehículo para expresar su arte con toda libertad, frente al lenguaje más oficial de la pintura. Se da en esta época un extraordinario de- sarrollo de la técnica del dibujo, que llega a valorarse también como obra de arte en sí misma, más allá de su consideración como disciplina auxiliar o preparatoria, según la enseñanza académica tradicional. Son varios los centros o escuelas artísticas que se en- cuentran representadas: La seña de identidad de la es- cuela de Munich, en primer lugar, es la gran importancia concedida al color, alcanzando un notable desarrollo la técnica de la acuarela, con bellos y delicados paisajes de artistas como Johann Georg von Dillis o Willhelm Alexander von Kobell, que comenzaron a practicar la pintura al aire libre, en contacto con la naturaleza, algo singular en la época. En la escuela de Dresde, por el contrario, se aprecia una tendencia hacia las tintas mo- nocromas, en una interpretación más simbólica y espiri- tual de la naturaleza. Su máximo representante, con el que se consagra de manera definitiva el paisaje román- tico, es uno de los artistas más conocidos de esta se- lección, Caspar David Friedrich. Entre sus seguidores destaca la figura de Carl Gustav Carus, que fue uno de los principales teóricos del género del paisaje. «Iglesia gótica en ruinas», 1829-1831. Carl Blechen. © Museum Kunstpalast de Düsseldorf. «Jinete y campesina en un paisaje con lago». Wilhelm Alexander Wolfgang von Kobell. © Museum Kunstpalast de Düsseldorf. «Ermita». Andreas Achenbach. © Museum Kunstpalast de Düsseldorf. «Montículo de tierra». Ernst Ferdinand Oehme. © Museum Kunstpalast de Düsseldorf.

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