LLEI D'ART 9

SOTTO LUCE. Apolo, luz e imagen Una propuesta del Equipo Confluencias [The crossing lab] J orge E gea Jorge EGEA y Ramón CASANOVA Departamento de Escultura. Facultad de Bellas Artes de Barcelona Jorge Egea y Ramón Casanova son doctores en Bellas Artes y profesores del departamento de escultura de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Central de Barcelona, donde imparten diversas asignaturas y desarrollan va- rios proyectos de investigación. Desde 2005, trabajan juntos en un proyecto en torno al fenómeno de la cámara oscura, cuyo principal objetivo es recuperar la esencia fotográfica de la generación de la imagen y su materialidad. www.thecrossinglab.org La energía de la imagen del diosApolo encierra una gran complejidad. Así lo explica la profesora Mª Cruz Carde- te cuando expone que «Los romanos adoptan al Apolo griego, pero adaptándolo a sus necesidades. Para ellos Apolo será, sobre todo, un dios sanador, representante de la fuerza solar, guerrero y músico. Delimitar de forma más precisa las atribuciones de Apolo es, como hemos visto, francamente difícil. Y no sólo por la ingente tarea, digna de Sísifo, que ello supondría, dada la variedad y cantidad de fuentes grecorromanas que nos hablan del dios, sino, sobre todo, porque sería más que aven- turado pretender encasillar lo que nace y se desarrolla en los contrastes y la multiplicidad y, por tanto, debería ser estudiado con apertura mental. Así pues, Apolo es el dios de las artes, el hábil citaredo que emociona con su áulica música a dioses y hombres, pero también es el dios cruel que estalla de cólera y reclama la consecu- ción inmediata de sus deseos a cualquier precio. Olvi- dar cualquiera de sus aristas no nos permitirá en tender la figura que representa» 2 . Sin embargo, el legado de Apolo ha llegado a nosotros siguiendo una tradición que, desde el Renacimiento al Neoclasicismo, e incluso el Romanticismo, ha presenta- do una imagen idílica de Apolo, como dios únicamente cargado de aspectos positivos, intelectuales o cultura- «¡Cómo se agita la rama de laurel, la rama de Apolo![...]¡Abríos / vosotros mismos, cerrojos de las puertas!¡Girad, llaves! El dios no / está lejos. Y vosotros, jóvenes, tened preparados vuestros cantos y/ vuestras danzas. Apolo no se muestra a todos, sino a los buenos. / Quien le ve, ése es feliz, y quien no le ve, desgraciado. Te veremos, / oh arquero, y no seremos nunca desgraciados» 1 .

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