LLEI D'ART 9

LLEI D’ART 56 Imágenes de la serie Apolo Musagetes. Gelatina de plata; tintado con procedimientos vegetales. de la psique humana son en realidad una Unidad. Quizás, vuelvo a decirlo, es ésta la función de las artes en la cultura occidental actual. En Occidente ha predominado la función apolínea, consciente. El arte es el medio de comunicación de la luz con la oscuridad, con Antínoo, el inconsciente» 4 . Las cámaras oscuras permiten que la belleza de la anti- güedad pueda ser convertida en una belleza contempo- ránea. La sensibilidad de cada una de las múltiples imá- genes que el espectador descubre en su interior, al ver la parte posterior de la instalación, nos emociona en la misma medida que lo hace la estatuaria clásica, ya que percibimos una experiencia poética que conecta la in- tangibilidad de la imagen con la tangibilidad del mármol. Como en las obras grecorromanas, a la tangibilidad del material, su proximidad y su presencia escultórica se añade un aura intangible, inescrutable que trasciende la contingencia física de la estatua. Este es parte del dilema de la representación artística. Mientras que esta cámara oscura múltiple nos proyecta múltiples imáge- nes de Antínoo, nos impide a su vez la visión directa del mismo. Por este motivo el espectador se encuentra ante la idea de la mediación de la cámara, que no es sino la mediación de nuestra propia visión. La tarea de- sarrollada durante los meses de inmersión en el proyec- to Sotto Luce se ha transformado en un rico conjunto de obras en el que lo bidimensional y lo tridimensional establecen el vínculo que permite dialogar en torno a la materialización de la sutil imagen fotográfica. El texto que acompaña la instalación, en el cual Plinio describe el inicio de la representación escultórica, refleja también esta ambivalencia entre lo tangible y lo intangible. «La primera obra de este tipo (plástica) la hizo en arcilla el alfarero Butades de Sición, en Corinto, sobre una idea de su hija; enamorada de un joven que iba a dejar la ciudad: la muchacha fijó con lí- neas los contornos del perfil de su amante sobre la pared a la luz de una vela. Su padre aplicó des- pués arcilla sobre el dibujo al que dotó de relieve, e hizo endurecer al fuego esta arcilla con otras pie- zas de alfarería. […]» 5 . En su fábula, el erudito romano explica la acción de una muchacha de Corinto que, ante la imposibilidad de po-

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