LLEI D'ART 9
69 Imágen cortesía Fundación Sorigué. Colección Sorigué Constituida hace ya más de veinte años por un empresario oriundo de la comarca de La Segarra, Julio Sorigué Zamorano, y su esposa Josefina Blasco Clemente, la fundación que lleva su nombre organi- za y promociona actividades sociales y educativas desde su centro operativo principal, ubicado en un moderno edificio leridano, junto a la sede principal de sus oficinas. Uno de sus principales bastiones es el apoyo a la formación de jóvenes artistas, ya se trate de músicos o de artistas plásticos, mediante la concesión de becas que les permitan movilizarse, perfeccionarse y trabajar su talento en diferentes institu- ciones internacionales de reconocido prestigio La pasión por el arte de Julio y Fina Sorigué, quienes ya contaban con una espléndida colección de cerca de doscientas pinturas españolas del siglo XIX, como resultado de una intensa actividad coleccionista, les llevó a diseñar los cimientos de la que es actualmente una de las colecciones de arte contemporáneo más importantes de España. La dinámica gestora del actual conjunto no se ciñe a períodos o entornos geográficos concretos, así como tampoco busca mostrar la más ra- biosa de las vanguardias artísticas; la decisión de incorporar o no una nueva pieza no se suele dejar influenciar por el prestigio o el valor de mercado de un determinado artista, sino que más bien busca esta- blecer conexiones lingüísticas entre diferentes expresiones artísticas con la intención de ampliar miras y ayudar al espectador a contemplar el arte desde distintas e interesantes aproximaciones y perspectivas. Prima el valor plástico de la obra, así como su potencial emocional y sensorial, procurando insistir en la importancia del esfuerzo y el caris- ma individual. La actividad pedagógica que la fundación desempeña no es desdeña- ble, especialmente si tenemos en consideración la profunda confusión que el público suele experimentar frente al concepto –siempre ambi- guo– de arte contemporáneo. Modos tradicionales y nuevas tecnolo- gías se compaginan con el propósito de extraer la esencia de la crea- ción artística de la manera más clara posible, como bien lo expresa su directora, Ana Vallés. Es por ello que el museo cuenta con piezas especialmente escogidas por su singularidad dentro de la producción de un determinado artista. Se trata de piezas –con un sesgo bastante figurativo y del todo humanista–, que encarnan el compás del alma de un artista, su esencia. Atesora obras de la colombiana Doris Salcedo, una escultura única de Tony Cragg, un grupo escultórico de Juan Mu- ñoz, dos esculturas de Berlinde de Bruyckere, una pintura de Jona- than Meese, pequeños dibujos de Hockney y de Balthus y una pieza de Anish Kapoor, entre las más de cuatrocientas cincuenta referencias museísticas que conforman su inventario.
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