LLEI D'ART 9
LLEI D’ART 72 o mitológicas, cotidianas o esporádicas, rellenaban los lienzos con expresiones de horror. La realidad del hombre interesaba y la atrocidad del suceso fue tema suficiente para algunos de los artistas del siglo XVI. Un alumno destacado de Rafael, Giulio Romano (Roma, 1499 - Mantua, 1646), al contrario que su maestro, pero en línea con sus coetáneos, muestra la expresión de pánico en «La caída de los gigantes» , Palacio de Té, Mantua, Italia. Quizás fuera Caravaggio (1571-1610) el artista a caballo entre el renacimiento y el barroco, quien, por su condición de atormentado, pendenciero y fugitivo de la justicia, transmitiera con horror propio las mejores imágenes de muerte violenta y sanguinaria. Como precursor de los artistas barrocos, elegía el pun- to más dramático, el momento en el que la acción es- taba ocurriendo. Existe una tendencia y una búsqueda del realismo que se conjuga con lo teatral y lo efectista como en «Judit y Holofernes» (1599). Después, otros post-manieristas o caravaggistas, entre ellos una pinto- ra, Artemisia Gentileschi (1593-1654), presentó varias versiones del espantoso episodio de «Judith decapitan- do a Holofernes» potenciando, si cabe, la expresión de horror de la víctima. En Flandes, algunos artistas fueron rebeldes a los pre- dicados renacentistas italianos y desarrollaron otras for- mas de representación de sus inquietudes, y con ellas, el horror. Pieter Brueghel, llamado el Viejo (Bruegel, 1525 - Bruselas, 1569), fundador de la dinastía de pin- tores Brueghel, es considerado como uno de los gran- des maestros del siglo XVI. Tiene una concepción más moderna y realista que los manieristas. Esto se ve en la ironía con que trata los temas; no se esfuerza por mos- trar una belleza ideal, sino en reflejar a las personas de manera bastante realista, aún con narraciones propias del surrealismo. Creación de monstruos que se mez- clan con personas o ángeles como en «La caída de los ángeles rebeldes» (1562). Muy parecido al detalle del infierno de «El jardín de las delicias» (1480-1505) del maestro y antecesor Jerónimo Bosch o El Bosco (Bol- duque, 1450-1516). En el resto de Europa, el Renacimiento se cebó en el dramatismo de lo religioso y la tristeza de la muerte, tanto natural como a manos de justicieros ejecutando «Judit decapitando a Holofernes». Artemisia Gentileschi, 1620. Óleo sobre lienzo, 199 cm × 162,5 cm Galería Uffizi, Florencia, Italia. «Perro semihundido». Francisco de Goya, 1819-1823. Óleo sobre revoco, tras- ladado a lienzo por Salvador Martínez Cubells, 131,5 cm × 79,3 cm. Museo del Prado, Madrid, España.
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