LLEI D'ART 9
Tendencia generalizada: Efectismo 75 «Now», 2011. Doug Aitken. 303 Gallery en Frieze Art Fair 2012. Actualmente se busca, de nuevo, el efecto causado por un procedi- miento o recurso empleado para impresionar fuertemente el ánimo. Parece bastar para que un objeto sea considerado obra de arte. En ferias de primer orden se visuali- zan obras de autores reconocidos en las que sólo se evidencian pro- cederes para provocar un intenso efecto sobre la percepción huma- na. Objetos con movimiento, luz, espejos sin fin, neones de colores, metacrilatos superpuestos, me- tales dorados y plateados, holo- grafías, figuras geométricas con efecto de trampantojo, materiales y formas que buscan ese efecto, sin más. En el siglo XVII, en el Barroco, ya se adivinaban intenciones en torno a esta tenden- cia, adoptando formas más dinámicas y efectistas, así como un gusto por lo sorprendente y anecdótico, por las ilusiones ópticas y los golpes de efecto. Por otro lado, a menudo, la cruda realidad se somete a la men- talidad de una época turbada y desengañada, lo que se manifiesta en una cierta distorsión de las formas, en efectos forzados y violentos, fuertes contrastes de lu- ces y sombras, con cierta tendencia al desequilibrio y la exageración. No olvidemos que barroco deriva del sus- tantivo baroco , un silogismo de origen aristotélico pro- veniente de la filosofía escolástica medieval, que seña- la una ambigüedad que, basada en un débil contenido lógico, hace confundir lo verdadero con lo falso. Así, esta figura señala un tipo de razonamiento pedante y artificioso, generalmente en tono sarcástico y no exento de polémica. En ese sentido lo aplicó Francesco Milizia en su «Dizionario delle belle arti del disegno» (1797), donde expresa que «barroco es el superlativo de biza- rro, el exceso del ridículo» . Ya Nietzsche aseveró que «el estilo barroco surge cada vez que muere un gran arte» . La literatura barroca se caracterizó principalmen- te por el escepticismo y el pesimismo, con una visión de la vida planteada como lucha, sueño o mentira, donde todo es fugaz y perecedero, y donde la actitud frente a la vida es la duda o el desengaño, y la prudencia como norma de conducta. Parece que fuera una definición de la actualidad. Has- ta el realismo actual parece caravaggiano. Objetos fa- bricados por artistas llenos de efectismo y carentes de efectividad, de cometido, de sentido. Muchos de estos objetos estarían mejor en los estantes de una tienda de decoración que en una feria de arte. Los adquirientes de la mercancía, coleccionistas esnobs y mercaderes de arte con poder en los bolsillos, son los que estimulan esta tendencia que embriaga hasta incluso a aquellos artistas que en otras épocas no buscaban sólo el efec- tismo. Me pregunto si el arte toca a su final o si vale la pena luchar por el fin del arte. Desde luego que la mo- dificación de la percepción es tarea del arte, pero como un medio, y no como un fin. Antoni Serés Detalle del stand de la galería berlinesa Neugerriemschneider en Art Basel Mia- mi. Foto cortesía de Art Basel.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NzgyNzA=