LLEI D'ART 9
78 Diferentes propuestas, grandes expectativas y escasas sorpresas, de las gratas, claro está. Un Miami disper- so y variopinto dio cobijo a más de una veintena de fe- rias internacionales donde tanto galerías, como artistas independientes, forcejearon por hacerse un espacio dentro del solicitado campo de visión. Pese al aspecto un tanto circense que adoptó tanto el recinto principal como sus aledaños, quizás este año hubo menos pin- tura y arte convencional que nunca en un evento con fama de elitista pero que en esta edición me sorpren- dió por la escasez de agasajo y por su aire de bazar variopinto. Demasiadas ambiciones y poca concreción convierten una feria –y no digo que sea aún el caso–, en un batiburrillo de proyectos, a veces tan disparatados que sólo contribuyen a emborronar la ya de por sí turbia situación en la que lleva embarrancado el concepto de arte contemporáneo. Para degustar a los clásicos ya contamos con la de Maastricht, donde anualmente se dan cita los indiscuti- bles braceros de las Bellas Artes de toda la vida. No en vano es considerada la feria más prestigiosa del mundo, y cada cual debe seguir su propia lucha. Aquí, venía- mos a ver otra cosa, al menos eso creía yo. Por fortuna, estábamos en otro continente, donde aún se aplaude lo extravagante y se da cancha al arribista. Desde luego, ni todo fue bueno, ni todo fue malo en Miami. Bien es cierto que una oferta tan amplia y, en muchos casos, tan disparatada como desquiciante, se hace difícil de absorber por los visitantes, quizás más abrumados por el espectáculo social que por el artístico, convertido las más de las veces en una simple anécdota. También lo es que cada uno reporta según le ha ido el mercado y éste fue colorista, salpicado de perifollo prêt-á-porter y asediado por el pavoneo de osadas vanidades jac- tanciosas en una ciudad donde, a tenor de lo que los Desde Miami, con amor De cuanto aconteció y yo supe constatar © Llei d’Art
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NzgyNzA=