LLEI D'ART 9
LLEI D’ART 80 revista en Art Basel, ¡cómo no!, departiendo con gale- ristas y profesionales del arte,o incluso conociendo a grandes coleccionistas y mecenas del arte como Phillip Frost, quien se mostró muy complacido con nuestras propuestas y alabó el buen gusto de la publicación. En una ciudad donde se trabaja –no sé si mejor, pero desde luego que más– para salir adelante, y donde hemos podido constatar que no se atan los perros con longaniza, ubicamos nuestro muestrario de exquisite- ces ultramarinas listas para ser degustadas; un singular abanico de expresiones artísticas que seleccionamos primorosamente y que deleitó a más de un transeún- te: Gustave-Mario Sepulcre, con sus personalísimos Vanitas acaparó cámaras y alabanzas. Javier Medina le daba el contrapunto con sus cautivadoras visiones metarrealistas (especialmente interesantes con la in- corporación de unas gafas ChromaDepth®), fiel a una devoción y un discurso absolutamente innovador y sin- cero. Un talento al que vale la pena no perder de vista porque creo que conseguirá posicionamiento, especial- mente si tenemos en cuenta que a la obra le acompaña un artista honesto y sin ardides. Los esclavos de bronce de J. Manuel Martínez impactaron por su veracidad y su sensual nobleza. Una obra limpia y, además, muy bella; las formas imposibles de Díaz García ahí estuvieron, indolentes como rocas de acantilado. Y para postre, una de las más recientes incorporaciones al gabinete, Buces Renard, con su ilustre apellido y una pintura sin pretextos, en condiciones y con porvenir. Por allí pasaron coleccionistas, no especialmente de aquellos que representan instituciones o fondos y que cargan a sus espaldas con la dura losa de invertir inte- ligentemente sus posibles. Aquellos a los que yo perso- nalmente traté, también aprovecharon la ocasión, por qué no, de lucir su vestuario, sólo que estos no me ha- blaron más que de emociones, sensaciones e inquietu- des. Y no tuvieron que consultar con nadie para desen- fundar su tarjeta de crédito. Simplemente creyeron en su propio instinto y se dieron el gusto de sentirse parte de ese enigma desentrañable que siempre ha sido y seguirá siendo el arte. Luisa Noriega Montiel Stand de Llei d’Art en MRAF (Miami). Foto: A. Serés.
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