LLEI D'ART 9

83 una intensa actividad fabril desde finales del siglo XIX, que le proporcionó un especial carisma. Ya redirigiendo nuestros pasos hacia el centro de la ciudad, podemos optar por coger nuevamente el metro y, tras un par de trasbordos, bajarnos en la parada de Verdaguer, situa- da en la calle Provença. El primer edificio que vamos a encontrarnos en el Paseo de Sant Joan es la Casa Macaya, vivienda construida por Josep Puig i Cadafalch a principios del siglo XX, especialmente diferenciable por su fachada blanca custodiada por dos torreones, fiel al más puro estilo palaciego medieval. Regresamos sobrenuestros pasos hacia la Avenida Diagonal y, a la altura de la calle Sicilia, se levanta la Casa Planells, del arquitecto Josep Maria Jujol i Gibert, discípulo de Gaudí. Muchos consideran esta vivienda como la última obra modernista de Barcelona. Subiendo Sicilia, a la altura de su cruce con la calle Mallorca, se alza majestuosa la obra cumbre del Mo- dernismo catalán y de Gaudí, la Sagrada Familia (em- blemática basílica tratada ampliamente en la sección correspondiente del número 8 de esta revista, motivo por el cual no entraremos en detalles). La calle Marina, a la que aboca la fachada del Nacimiento de la Basíli- ca, nos lleva hasta la Avenida de Gaudí, un boulevard peatonal bordeado por farolas modernistas que nos conduce hasta el magnífico edificio sede del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, obra de Lluís Domènech i Montaner, y considerado como uno de los mejores con- juntos modernistas del mundo, dado que el hospital se ordena en torno a varios edificios, zonas ajardinadas y amplios espacios decorados con mosaicos de temas históricos, capiteles y ménsulas de piedra con forma de ángeles, obras realizadas por un jovencísimo Pablo Gargallo. Los restantes pabellones anexos –obra de Pere Domènech i Roure, hijo del primer arquitecto–, no solamente están rodeados de jardines, sino que ade- más están conectados por una extensísima red de pa- sillos subterráneos. Proponemos un cambio de transporte y cogemos el autobús de la línea 92, que nos llevará directamente al Park Güell –el sueño urbanístico fallido del Gaudí–, y por ende, a la Casa-Museo Gaudí. Empezamos por esta última ya que es la que nos pilla más cerca según llegamos. La Casa-Museo tiene como sede la casa en la que Gaudí vivió durante los últimos años de su vida y nos muestra aspectos de la vida diaria del arquitecto, al- bergando mobiliario del Palau Güell y de las Casas Cal- vet y Batlló, así como objetos personales. La casa es obra de Francesc Berenguer i Mestres, pero el proyecto lo acabó firmando el propio Gaudí. El Park Güell fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1984. Eusebi Güell compró una antigua finca rural de quince hectáreas, llamada Can Muntaner de Dalt, para convertirla en una ciudad-jardín inspirada en pre- Casa Arnús (El Pinar), de Enric Sagnier. Foto Canaan. Casa Planells. Josep Maria Jujol i Gibert (1923-1924)

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