LLEI D'ART 9

LLEI D’ART 84 Detalle de una de las fachadas del Hospital de la Santa Cruz y San Pablo. cedentes ingleses como los de Ebenezer Howard. De hecho, ésta es la razón por la que se respeta el nombre en inglés. Gaudí tenía prevista la construcción de unas sesenta parcelas de las cuales sólo se vendieron dos. Sin embargo, las estructuras, en medio de la vegetación mediterránea, están repletas de fantasía y espirituali- dad. Sus puentes y pasos bajo viaductos, así como las inconfundibles columnas de trazo tortuoso, simulando grutas, son una alegoría de la belleza natural. De he- cho, la cumbre de la colina donde está ubicado el par- que se halla coronada por un calvario monumental for- mado por tres cruces que se yuxtaponen y conforman una sola, al ser contempladas en dirección oeste-este. Un poco más arriba, en el Paseo de la Mare de Déu del Coll, encontramos la Finca San Salvador, junto con la Casa Queralt. La Finca, acondicionada por Josep M. Jujol, destaca por su jardín, que se dispone en forma de terrazas para adaptarse al accidentado relieve del terre- no, así como por sus curiosas grutas que dan acceso al pozo de agua. La Casa Queralt fue construida también por el mismo arquitecto y data del 1917. Nos dirigimos a la parada de metro más próxima, Peni- tents, y nos bajamos en la siguiente estación, Vallcarca, para encontrarnos frente a frente con la Casa Comas d’Argemir, en la Avenida de la República Argentina, obra de Josep Vilaseca i Casanovas, en la que podemos po- demos apreciar una fachada de forma elíptica, decora- da con cerámicas y pequeños esgrafiados en torno a las ventanas decoradas con cabezas de león. Si seguimos descendiendo por la Avenida de la República Argentina, conoceremos las Casas Ramos y Vicens, respectiva- mente. Las Casas Ramos son un pequeño conjunto de tres edificios unidos por una fachada común, proyecto de Jaume Torres i Grau, con barandillas en forma de abeja en el forjado del balcón central, y en el patio tra- sero, que hace esquina, se conserva un templito moder- nista. La Casa Vicens, una de las obras primerizas de Fachada del Colegio de las Teresianas. Gaudí, fue un encargo de Manuel Vicens, fabricante de baldosas valenciano. Gaudí usó la baldosa de Valencia para provocar un mayor contraste con el color del ladri- llo en la obra vista característica de la fachada. El hierro de la zanja reproduce las estéticas hojas del margallón o palmito, una pequeña palmera autóctona de zonas mediterráneas. En este punto, sugerimos seguir el últi- mo de los trayectos en metro de esta segunda propues- ta de ruta, desde la estación de Lesseps directamente hasta la parada de Palacio Real, al principio de la Aveni- da Diagonal, para deleitarnos con los Pabellones Güell, uno de los tres centros del Modernismo de Barcelona. Gaudí consagró su vida a trabajar en el desarrollo de su singular visión de la arquitectura y Eusebi Güell fue su mecenas, y quien le facilitó los primeros medios para empezar a «vivir el sueño». Para esta obra, Gaudí se inspiró en el Jardín de las Hespérides, tal y como Jacint Verdaguer lo describía en su poema «L’Atlàntida». La entrada destaca por la Porta del Drac, una gran escul- tura de hierro forjado que simboliza el dragón mitológico de Verdaguer, con alas de murciélago, cuerpo de esca- mas, boca abierta y lengua sinuosa. Siguiendo por el Paseo de Manuel Girona, damos con el Portal Miralles, donde la intervención de Gaudí se limitó a la realización del muro de emparedado de piedra en bruto y el portal de entrada a la finca. Más arriba tenemos Casa Sastre i Marqués, obra de Puig i Cadafalch, donde combinó el ladrillo vista con los esgrafiados y las baldosas de Valencia de cerámica vidriada. En Ronda General Mitre esquina Ganduxer, se alza el majestuoso colegio de las Teresianas, encargado a Gaudí en 1888 y salpicado de simbolismos alegóricos de la Santa. Su puerta principal de acceso está llena de detalles místicos. La columna central del «castillo interior» simboliza la divinidad de Dios y se manifiesta en las ornamentaciones que la ro- dean. Más arriba, ya en el Paseo de la Bonanova, se encuentra la Casa Muley-Afid, obra del ilustre Josep

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