LLEI D'ART 9

96 Sorolla. Jardines de luz Museo Sorolla Hasta el 5 de mayo de 2013 Aunque ha sido mostrada previamente en el Palazzo dei Diamanti (Museo de Bellas Artes) de Ferrara, Italia, y en el Palacio de Carlos V de La Alhambra (Museo de Bellas Artes de Granada), en cada una de estas sedes la exposición tiene un matiz distinto. El Museo Sorolla ahonda en las representaciones del propio jardín de la casa, último refugio del pintor. Aquí la exposición se compone de 56 óleos, de los cuales 24 son de colec- ción particular, muchos de ellos nunca expuestos antes y algunos no vistos en las exposiciones anteriores. Ade- más se presentan dibujos, fotografías, cartas y otros documentos. La exposición cuenta con cuatro ámbitos: Agua, Patio, Jardín y Jardín de la Casa Sorolla. El Agua . Nacido y criado en Valencia y su huerta, Sorolla conoce bien las voces del agua. El pintor redes- cubre en Andalucía su importancia dentro del patio y el jardín islámico, que experimenta en toda su esencia en La Alhambra: «La fiesta del agua puede llamarse –le escribe a su mujer, Clotilde –, a ver correr esa profu- sión de agua en canalillos, tazas y surtidores, es una armónica música. Esa arquitectura es música también (como tú sabes) así que para mí fue un rato delicioso, pensé mucho en ti» .Los reflejos del agua se convierten en un motivo privilegiado de su pintura. El hecho de que ese motivo recorra también la música y la poesía es- pañola de entresiglos, desde Soledades de Machado a Jardines Lejanos de Juan Ramón Jiménez tiene, sin duda, mucho que ver en ello. Sorolla retrata en esos años a ambos poetas y para su segundo retrato de Juan Ramón, pintado en Madrid en 1916 elige como fondo un cuadro andaluz, Patio del Rey Don Pedro, Alcázar, Sevilla, en cuyo centro se encuentra una fuente. Espejo de la naturaleza y espejo del alma, el agua pintada de esos lienzos nos abre la puerta de la nueva poética en la que Sorolla se va adentrando a partir de su encuentro con la esencia del jardín islámico. El Patio . Sorolla descubre pronto que la magia de Andalucía está, como él mismo escribe, «en lo peque- ño, como casi todo lo oriental» . Su creación más pa- radigmática es el patio, el lugar donde el cielo abierto contrasta con la penumbra de los pabellones, el lugar donde la intimidad se esencializa y se transmuta en geometría cristalina, abierta a la luz y habitada por la multiplicación del color. «Detalle del jardín de la Casa Sorolla», 1918. Museo Sorolla.

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